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12 octubre, 2020

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Los extraños siameses Chimú

Parejas teniendo sexo en diversas posiciones. Hombres con grandes penes que fácilmente les chocaría contra la frente. Animales domésticos en pleno apareamiento. Madres dando de lactar a sus hijos. Estas escenas de la vida cotidiana fueron plasmadas en las famosas cerámicas de las culturas Moche y Chimú. Pero también hay vasijas con representaciones de siameses muy poco conocidas.

Cerámicas precolombinas de gemelos siameses del Museo Larco. Fuente: Wikimedia Commons.

Se estima que uno de cada 75 000 nacimientos puede resultar en gemelos siameses. La causa por la que los gemelos univitelinos no logran separarse durante el desarrollo embrionario aún son desconocidas. La mayor parte se da en mujeres, principalmente, del tipo toracópago (unidos por el tórax). En varones es común el tipo parápago (unidos lateralmente por la pelvis) y parasitario (donde uno es más pequeño y depende del otro).

Lo raro es la duplicación craneofacial (también llamada diprosopia) donde el siamés presenta dos caras —parciales o totales— en un cuerpo con el tórax y las extremidades normales. Esta condición sólo aparece en el 0,4% de los casos y, dependiendo del grado de duplicación, la frecuencia puede ser mucho menor. Por ejemplo, solo se han reportado en la literatura médica siete casos en el mundo de diprosopia con duplicación de la boca.

El labio leporino y paladar hendido son malformaciones congénitas que se dan en uno de cada mil nacimientos. Una de las variantes —bastante rara— es el labio leporino bilateral, que se da cuando la hendidura se presenta en ambos lados del labio afectando la nariz. Y ¿qué tiene que ver todo esto con los siameses y la cultura Chimú? Ahora lo entenderán...

A dos cuadras de la plaza principal de Lambayeque se encuentra el Museo Arqueológico Nacional Brüning. Ahí se conservan y exhiben unas 1 400 piezas arqueológicas de las culturas Lambayeque, Moche, Chimú, entre otras. Una de estas piezas es bastante particular. Se trata de una vasija de la cultura Chimú (900 - 1470 d.C) que presenta a gemelos siameses con duplicación craneofacial, labio leporino y paladar hendido bilateral.

Vasija retrato de la cultura Chimú que posiblemente representa a gemelos siameses con duplicación craneofacial, labio leporino y paladar hendido bilateral. Fuente: Pachajoa, H. et al. (2014).

¿Qué probabilidades hay de que un recién nacido tenga todas estas extremadamente raras malformaciones congénitas a la vez? Una revisión en la literatura médica arroja ningún resultado.

El cerámico fue analizado en profundidad por un grupo de investigadores colombianos del Centro de Investigaciones en Anomalías Congénitas y Enfermedades Raras liderados por el Dr. Harry Pachajoa. Entre 2011 y 2013 llevaron a cabo un proyecto multidisciplinario para investigar las enfermedades representadas en el arte prehispánico en las costas de Sudamérica. El análisis comparativo se hizo gracias a un caso similar reportado en un congreso latinoamericano sobre malformaciones congénitas realizado en Brasil en 2013. Se trataba de un feto de veintiocho semanas de desarrollo que fue abortado debido a todos los problemas congénitos que presentaba. Los resultados fueron publicados en Twin Research and Human Genetics.

[Las fotografías del feto son muy fuertes y preferí no ponerlas].

Muchas malformaciones antropomórficas han sido retratadas artísticamente por diferentes culturas peruanas, especialmente, los Moche. Pero los siameses con duplicación craneofacial ya aparecen en algunas esculturas de Tlatilco, una antigua civilización mexicana que vivió hace más de 2 500 años. Ellos los representaban como monstruos de dos cabezas.

No obstante, Pachajoa y colaboradores son prudentes con las conclusiones porque podría tratarse de gemelos no siameses, retratados uno junto al otro, pero ambos con labio leporino y paladar hendido bilateral. "Si bien reconocemos que es posible que esta antigua vasija artística podría ser la representación de un defecto de la línea media en gemelos por lo demás normales, aún así nos gustaría pensar que es una evidencia real de un evento mucho más raro", concluyen los autores del estudio.

Nota: Harry Pachajoa y Carlos Rodríguez han publicado un fascinante libro llamado "Defectos congénitos y síndromes genéticos en el arte de las sociedades Tumaco-Tolita y Moche", con muchas fotos.

Referencia:

Pachajoa H, Hernandez-Amaris MF, Porras-Hurtado GL, Rodriguez CA. Siamese Twins With Craniofacial Duplication and Bilateral Cleft Lip/Palate in a Ceramic Representation of the Chimú Culture (Peru): A Comparative Analysis With a Current Case. Twin Res Hum Genet. 2014; 1-4. doi: 10.1017/thg.2014.20

08 marzo, 2014

Los drones: las pequeñas aeronaves que vuelan sobre los sitios arqueológicos del Perú

Por Julio Sánchez G.

El deseo de los investigadores por ver las evidencias desde el aire, a “vista de pájaro” empezó hace muchos años. Comenzó usándose pequeños globos, helicópteros o avionetas teledirigidos y en la actualidad se está extendiendo el uso de los drones. 

Ejemplo de drone arqueológico
Ejemplo de drone arqueológico listo para registrar fotográficamente un yacimiento o arquitectura. Fuente | Qué aprendemos hoy.
El drone es un vehículo aéreo no tripulado o UAV (por las siglas en inglés de Unmanned Aerial Vehicle). Su uso comenzó herramienta militar utilizada para misiones de vigilancia y combate. Sin embargo, estos vehículos también están siendo usados para la protección del medio ambiente y para la investigación científica. Tal es el caso de la arqueología y la gestión del patrimonio.

Actualmente, se usan drones en tareas de vigilancia con el objetivo de proteger los sitios arqueológicos de los saqueos o afectaciones provocados por la explotación minera (sin control) o por efectos de la crecimiento urbanístico (sin respetar el entorno o hallazgos arqueológicos).

Estas aeronaves pueden ser de hexacópteros u octocópteros (helicópteros de seis u ocho hélices respectivamente) semiautomáticos. Pueden realizar un recorrido aéreo durante aproximadamente 10 minutos que ha sido programado previamente mediante sistemas GPS.

Los objetivos de los drones utilizados para fines arqueológicos son fundamentalmente dos: tomar precisas ortofotos (fotos cenitales o de 90°) y realizar una aerofotogrametría (tomar fotos georreferenciadas desde todos los ángulos) de un yacimiento arqueológico monumental o no. Esta documentación fotográfica tiene varias finalidades: contribuir a la correcta y precisa planimetría de un sitio arqueológico y/o de una excavación, realizar reconstrucciones en 3D que nos permitan entender mejor cómo era el espacio en el pasado e incluso transitarlo nosotros mismos desde nuestro PC gracias a diversos software.

Como vemos, las posibilidades de esta nueva herramienta arqueológica son muchas y muy importantes. Otros ejemplo de su aplicación en el Perú fueron publicados en la revista de la PUCP PuntoEdu presentó un sección dedicada a un equipo multidisciplinario de científicos e ingenieros está aprovechando los drones para diversas labores civiles. Asimismo, arqueólogos como Steve Wernke, de la Universidad de Vanderbilt, que explora el cambio del dominio inca al español en los Andes, empezó a interesarse en los drones hace más de dos años y, junto a su colega, la ingeniera Julie Adams, están probando sus propios prototipos de drones para la fotografía aérea.

Arqueólogo dirigiendo un drone. Fuente | Terra.
Por su parte, Luis Jaime Castillo, arqueólogo peruano, junto a su equipo de investigación, comenzó a usar los drones desde hace dos años para explorar San José de Moro, una zona arqueológica en el Valle de Jequetepeque donde fueron sepultados varias sacerdotisas y miembros de élite de sucesivas civilizaciones costeras como la Moche en el norte de Perú. De manera paralela, Jalh Dulanto, también arqueólogo peruano, viene desarrollando un proyecto de investigación arqueológica en Paracas, Ica, siguiendo las pistas de la cultura homónima y haciendo uso de drones que pueden ser controlados desde un iPad.

También la ciudadela Inca de Machu Picchu (una de las siete maravillas del mundo, y las misteriosas líneas de Nasca, dibujadas en un desierto hace más de 1.500 años y que pueden ser apreciadas mejor desde lo alto gracias al uso de drones.

Finalmente, el Ministerio de Cultura de Perú, como parte de la línea de innovación tecnológica propuesta por el Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales del Ministerio de Cultura, es uno de los impulsores para el uso de estas aeronaves y contribuir a la protección de los yacimientos arqueológicos y la documentación fotográfica (y con modelos 3D) de todos los lugares por si, alguna vez, hubiese que emprender tareas de restauración. En un reciente comunicado en la web del Ministerio de Cultura se indica que los monumentos arqueológico prehispánicos ubicados en la región Lima que a la fecha cuentan con ortofotos publicadas en el Sistema de Información Geográfica de Arqueología son: Avillay, Mateo Salado, Calle Norte-Sur (Pachacamac), Huaca La Merced, Huaca La Luz, Huallamarca, Huantinamarca, Monterrey 1, Monterrey 2, Recinto 47 (Pachacamac), Huaca San Borja, Huaca Santa Catalina, Taurichumpi (Pachacamac) y Templo del Sol (Pachacamac).



Julio Sánchez es licenciado en arqueología por la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga y candidato a magíster en el Programa de Estudios Andinos de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Entre sus áreas de interés se encentra la arqueología Moche, la arqueología Huari, las prácticas rituales y los festines funerarios en los Andes, el patrimonio y la gestión cultural.

20 noviembre, 2013

Los sistema de datación en arqueología: cronología relativa y absoluta (PARTE II)


B. DATACIÓN ABSOLUTA

La datación absoluta se basa en técnicas científicas y se caracteriza por dar una datación aproximada, con más o menos desviación, a una fecha determinada, lo que permite crear cuadros cronológicos mucho más precisos. Gracias a estas técnicas podemos tener fechas en años calendáricos, es decir, Antes de Cristo (a.C.) o después de Cristo (d.C.). Veamos cuales son las principales técnicas de datación absoluta aplicados hoy en día por los arqueólogos.

Varvas glaciares

En 1878, el geólogo sueco barón Gerard de Geer observó que ciertos depósitos de arcilla se estratificaban de un modo uniforme. Se dio cuenta de que estos estratos o “varvas” se habían depositado en lagos en torno a las márgenes de los glaciares escandinavos debido a la fusión anual de las capas de hielo que habían ido retrocediendo regularmente desde el final de la última Era Glaciar.

El grosor de los niveles variaba de año en año produciendo un estrato grueso en un año cálido, con el aumento de la fusión glacial, y un nivel fino bajo condiciones más frías. Midiendo los espesores sucesivos de una secuencia completa y comparando el modelo con las varvas de áreas próximas, se demostró que era posible vincular secuencias prolongadas entre sí.


Dendrocronología

La datación por este método se basa en la observación del crecimiento anual diferencial de los anillos de los árboles. El método se empezó a aplicar a partir de 1930, en que el astrónomo norteamericano A.E. Douglas, trabajando con troncos bien conservados del Suroeste americano, pudo asignar fechas absolutas a muchos de los principales yacimientos de la zona.

La mayoría de los árboles producen un nuevo anillo de madera cada año y esos círculos de crecimiento pueden verse con facilidad en un corte transversal del tronco de un árbol talado. Estos anillos no tienen el mismo grosor, variando anualmente en función de las fluctuaciones del clima: en regiones áridas, unas precipitaciones por encima de la media anual pueden producir un anillo particularmente grueso; mientras que en zonas más templadas, la luz del sol y la temperatura pueden ser más decisivas que la lluvia y un enfriamiento repentino en primavera puede dar lugar a un anillo estrecho.

Midiendo y combinando estos anillos se puede crear un diagrama que indica el grosor de los anillos sucesivos de un árbol en concreto. Los árboles de la misma especie que crecen en la misma zona presentarán, por lo general, el mismo patrón de anillos, de forma que se puede comparar la secuencia del crecimiento de troncos cada vez más antiguos para elaborar una cronología de la zona.

 

Quizás la mayor contribución de la dendrocronología a la datación arqueológica haya sido el establecimiento de secuencias prolongadas de anillos de crecimiento, con las que ha sido posible contrastar y calibrar las fechas radiocarbónicas.

Para crear la secuencia, la comparación se tiene que llevar a efecto en árboles de la misma especie y de la misma zona, por lo que el método tiene una restricción de ámbito espacial: sólo es aplicable a árboles de regiones exteriores a los trópicos, pues es allí donde los marcados contrastes estacionales producen anillos anuales bien definidos. El método se ha llevado a cabo en Norteamérica sobre especies de abetos y secuoyas –algunos de cuyos ejemplares alcanzan una edad de 4.900 años–, y en Europa sobre especies de roble.

Datación radiocarbónica

Las técnicas de datación con radiocarbono, que fueran desarrolladas en 1947 por el químico estadounidense Willard Frank Libby y sus colaboradores de la Universidad de Chicago, suelen ser útiles para la datación en arqueología, antropología, oceanografía, edafología, climatología y geología. Por su trabajo con el radiocarbono, Libby obtuvo el premio Nobel en 1960.

El carbono es producido naturalmente por el bombardeo cósmico en la atmósfera superior. Está formándose continuamente. Luego de su formación, el carbono se combina con el oxígeno formando CO2 que se disuelve en los océanos, se combina con las plantas a través de la fotosíntesis y es incorporado por los animales al alimentarse de ellas. El carbono tiene tres isótopos. A diferencia del C12 y C13, el C14 es muy inestable y por lo tanto radioactivo, es decir, se desintegra espontáneamente emitiendo débiles radiaciones mientras lo hace.

La absorción del C14 cesa cuando la planta o el animal muere y su concentración comienza a descender debido a la desintegración radiactiva. Libby demostró que, conociendo el ritmo de desintegración o vida media del C14, era posible calcular el tiempo transcurrido desde el momento en que el organismo habría muerto. Se ha conseguido determinar que la tasa de C14 se desintegra a ritmos regulares, así conocemos que en los primeros 5730 años se reduce en la mitad, en los siguientes 5730 años en la mitad de lo anterior (1/4), y así sucesivamente.



Hay dos métodos de datación: el convencional y el AMS (Accelerator Mass Spectometry). Este último es el más reciente y detecta directamente el número de átomos C14 en la muestra en relación con el C13 y C12. El AMS tiene algunas ventajas como permitir que las muestras sean mucho más pequeñas (5 a 10 mgr.), minimizando así la destrucción del material a datar; sin embargo, su desventaja es que es más costoso de realizar y requiere mucho menos tiempo. Puede emplearse en madera, carbón, hueso, sedimentos, y cualquier cosa orgánica que forme parte de la Biosfera con un error promedio de unos 80 años.

El radiocarbono ha ayudado a los arqueólogos a establecer, por vez primera, una cronología confiable de las culturas del mundo y ha dado a la arqueología una sofisticación científica.

Sin embargo, el método también presenta problemas. Uno de los principios básicos del radiocarbono no es correcto, Libby pensó que la concentración de C14 en la atmósfera había permanecido constante. Hoy sabemos que esto no es correcto, la concentración de C14 ha variado. En 1950, durante el apogeo de las pruebas termonucleares, se inyectaron artificialmente grandes cantidades de carbono en la atmósfera. El método que demostró la inexactitud también ha proporcionado los medios para calibrar las fechas radiocarbónicas: la dendrocronología (ver arriba).

Asimismo, el mayor problema que puede arrastrar dificultades en la datación por radiocarbono la contaminación que se produce en las muestras al momento de ser recogidas.

[Continuará...]

Julio Sánchez García

Julio Sánchez es licenciado en arqueología por la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga y candidato a magister en el Programa de Estudios Andinos de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Entre sus áreas de interés se encentra la arqueología Moche, la arqueología Huari, las prácticas rituales y los festines funerarios en los Andes, el patrimonio y la gestión cultural.
Contacto: julio.sanchez@pucp.pe

15 octubre, 2013

Los sistema de datación en arqueología: cronología relativa y absoluta (PARTE I)

La arqueología es la ciencia que estudia a la cultura humana a través de la recuperación, documentación, análisis e interpretación de las evidencias materiales (cultura material) y su relación con el medio ambiente (paisaje). Distintos autores concuerdan en considerar al hombre y la sociedad humana como el objeto principal del estudio de la arqueología, y a la interpretación del comportamiento, así como el cambio y desarrollo cultural en el pasado, como su fin o meta.

Imagen | Flickr: @elmorsa 
Por registro arqueológico se conoce al conjunto de elementos formales originados por la acción social pasada que perduran hasta la actualidad y que constituye las fuentes de la arqueología. En otras palabras, es todo material mueble e inmueble hallado en un yacimiento arqueológico, que fueron hechos y utilizados por el hombre hasta ser abandonados al finalizar su vida útil.

Como dice Colin Renfrew en el prólogo del libro Siglos de oscuridad (Crítica, Barcelona, 1993) de Peter James: “La historia necesita fechas. La cronología es la columna vertebral tanto de la arqueología como de la historia, ya que, sin un marco temporal, no puede establecerse una secuencia de acontecimientos, ni se puede tener una visión clara de lo que sucedió en el pasado, ni saber qué avance significativo apareció primero”. Así pues, es ambición de todo arqueólogo colocar en el tiempo los sucesos, y sin la cronología no habría posibilidad de obtener la lógica de esos sucesos. Sólo cuando se sabe qué ocurrió antes y qué aconteció después, hay historia verdadera.

La mayor parte de los sistemas humanos de medición se calculan en años. Esta escala temporal asigna fechas desde o en un momento concreto del tiempo, de forma que en el mundo cristiano, por convención, se usa para datar el tiempo el nacimiento de Cristo, contándose los años antes o después del año 1 de la era cristiana. Para la obtención de una cronología o datación de los objetos arqueológicos se recurre un doble camino:

a. Cronología relativa o fijar que un objeto o una cultura es anterior o posterior a otra; es decir, ordenar las cosas en secuencias.

b. Cronología absoluta o fijar el objeto en un sistema cronológico universal dando la fecha exacta de su fabricación o utilización.

A. DATACIÓN RELATIVA

Hasta la aparición de las primeras técnicas científicas de datación aplicadas a la arqueología, en torno a los inicios del siglo XX, la datación arqueológica dependía casi por completo de los métodos históricos, que aún hoy día todavía resultan de gran valor.

La datación relativa es una forma arbitraria de datación ya que no necesariamente es correcta. No nos da fechas exactas o aproximadas, solo nos da periodos de tiempo bastante amplios lo cual nos permite una ordenación temporal de los registros arqueológicos. Es una forma de inferencia deductiva que hace el arqueólogo.

Así por ejemplo, para los períodos romano y medieval europeo las monedas ofrecen una oportunidad inconfundible de datación, ya que suelen llevar el nombre del gobernante que las emitió, cuya cronología normalmente es conocida. Por otra parte, la fecha de la moneda indica el año en que se fabricó, de tal forma que su inclusión en un depósito sellado establece un término post quem, una fecha máxima anterior a la cual no puede ser el depósito. Para los andes, la cerámica es una de las principales fuentes de datación relativa. Así tenemos, por ejemplo, la cronología de la costa norte basada en estilos cerámicos o las 5 etapas Moche hecha en base a la forma de las vasijas y los cambios en el asa estribo. La datación relativa implica ordenar los depósitos arqueológicos o capas estratigráficas, los artefactos y las estructuras en secuencias, estableciendo cuál es primero y cuál va después.

Ahora veamos cuales son las principales técnicas de datación usados por los arqueólogos:

Estratigrafía

La estratigrafía es el estudio de la colocación o deposición de estratos o niveles superpuestos. Desde el punto de vista de la datación relativa, el principio fundamental es que el nivel inferior se depositó antes que el nivel superior y, por tanto, el primero es más antiguo. De esta forma, una sucesión de estratos proporcionaría una secuencia cronológica relativa, desde los más antiguos (abajo) a los más modernos (arriba).

Imagen | Brown University.
Secuencias tipológicas

La forma de un artefacto —por ejemplo, una vasija— puede definirse por sus atributos específicos de material, forma y decoración. Varias vasijas con los mismos atributos constituyen un tipo; vasijas de diferentes tipos constituyen una secuencia tipológica. Hay dos conceptos que sirven de base para elaborar una datación relativa mediante la tipología:
  1. Los productos de un período y lugar determinado tienen un estilo reconocible, característico de la sociedad que los creó.
  2. El cambio estilístico de los artefactos suele ser gradual y evolutivo.
La seriación permite ordenar los conjuntos artefactuales en una sucesión, u ordenación seriada, que luego se aplica para determinar su ordenación temporal. Se han utilizado dos versiones de esta técnica: la seriación contextual y la seriación de frecuencia.
Imagen | Egyptological.
En la primera, lo que determina la seriación es la duración de los distintos estilos artefactuales (forma y decoración). Y la segunda se apoya principalmente en la medición de los cambios en la abundancia, o frecuencia, proporcional de un estilo cerámico.
Julio Sánchez García

Julio Sánchez es licenciado en arqueología por la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga y candidato a magister en el Programa de Estudios Andinos de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Entre sus áreas de interés se encentra la arqueología Moche, la arqueología Huari, las prácticas rituales y los festines funerarios en los Andes, el patrimonio y la gestión cultural.
Contacto: julio.sanchez@pucp.pe

17 septiembre, 2013

Crónica - Huacas, burbujas y Rock&Roll

Huacas, Burbujas y Rock & Roll es un espectáculo que busca dar significado a las huacas, aquellos sitios arqueológicos mágicos y poderosos que han perdido su significado y se han desdibujado en panorama de la creciente ciudad de Lima.
 

El espectáculo involucra música, malabares y las burbujas. Los dueños del escenario son Rafo Ráez (guitarras), Dirck Pajares (malabares y burbujas) y Carlos de Paz (percusión).

Este espectáculo es una innovadora manera en la que el público y los artistas rinden tributo a uno de los principales elementos del mundo andino: la huaca, devolviéndole su significado, más allá de su valor patrimonial.

El término huaca –o guaca– tiene múltiples significados, pero todos pueden reducirse a un núcleo originario: su relación, como lugar, con lo sagrado, y por ende con el culto y las ofrendas. En la práctica designa una multitud de cosas naturales o artificiales, como ídolos, fetiches, montañas,templos, sepulcros, objetos extraños, entre muchos otros. El lugar donde se encontraba la huaca era un espacio sagrado hacia donde los fieles hacen peregrinaciones, por tanto, la huaca era además un lugar de reunión.

En años recientes el término huaca se usa para nombrar a los sitios arqueológicos y la moderna ciudad de Lima ha crecido en torno a las huacas. Por siglos estuvieron olvidadas siendo las principales afectadas por el crecimiento urbano. Sin embargo, en las últimas décadas las huacas vienen siendo investigadas, restauradas y puestas en valor por los arqueólogos quienes, con ayuda del capitales públicos y privados, han conseguido que estos sitios arqueológicos sean, poco a poco, integrados.
 
Un pequeño escenario es montado en el frontis de cada huaca. Los instrumentos que acompañarán los artistas son unos timbales y un cajón como parte de lapercusión y guitarras acústicas y eléctricas.
 
En la historia narrada durante la hora y media que dura el espectáculo, los personajes son dos peregrinos (Rafo y Dirck) que se dirigen a la Huaca de Pachacámac para venerarla y pedir por sus pueblos, castigados por la sequía y atemorizados por la posibilidad de un gran terremoto. Llevan ofrendas como spondylus y semillas de maíz. A ellos se les une un lugareño que se comunica a través de los sonidos de la percusión (Carlos).
 
En su recorrido, llegan a otros lugares sagrados ―otras huacas― a las que deben venerar para pedir auxilio y llegar a su destino a salvo; también se cruzan con otros peregrinos y con ladrones del camino. Así, en el viaje, van quedándose sin ofrendas para la Huaca principal, la única que podría salvar a su gente. A pesar de llegar con las manos vacías, los viajeros rinden tributo a la huaca con un espectáculo musical y visual cuya intensidad y colorido aumentan a lo largo del trayecto.
 
Cuando se acerca el ocaso, el espectáculo llega a su clímax y Dirck Pajares unta sus manos de agua jabonosa para crear las burbujas delicadas y atrayentes, grandes y pequeñas, que contrastan su delicada forma con los colores rojizos del ocaso generando un espectáculo visual impresionante.
 
La combinación de los sonidos crea una atmosfera mística que es completada con y las acrobacias y malabares mientras todos los asistentes se divierten tratando de alcanzar las burbujas para hacerlas reventar.
 
Huacas, burbujas y Rock&Roll”, en sus dos temporadas, ha recorrido una veintena de huacas. Con ello, el Ministerio de Cultura busca de integrar a los vecinos de las huacas con su patrimonio arqueológico, y a la vez le devuelve a la huaca una de sus funciones: reunir a un gran número de personas para rendirles homenaje. Sin lugar a dudas dar un evento cultural de alta calidad para toda la familia.
 
Julio Sánchez García.
 


Julio Sánchez es bachiller y licenciado en arqueología por la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga y candidato a magister en el Programa de Estudios Andinos de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Entre sus áreas de interés se encentra la arqueología Moche, la arqueología Huari, las prácticas rituales y los festines funerarios en los Andes, el patrimonio y la gestión cultural.

28 febrero, 2013

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Importancia del maíz en el Arcaico Tardío de Perú

Si bien se reconoce a México como el centro de origen del maíz, el Perú es uno de los principales centros de diversificación de este cultivo ya que hasta la fecha se han descrito más de 50 razas.

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El maíz llegó al Perú mucho antes de lo que se pensaba. En enero del 2012, un equipo liderado por el Dr. Alex Grobman reportó haber hallado restos de maíz en el complejo arqueológico de Paredones y Huaca Prieta (Valle de Chicama). Las pruebas de radiocarbono estimaron su antigüedad en 6700 años, siendo catalogados como los maíces más antiguos de Sudamérica.

Sin embargo, aún se debate su importancia en las primeras civilizaciones peruanas que emergieron durante el periodo arcaico tardío (de 3000 a 1800 años a.C). Para algunos investigadores, el maíz sólo era usado en rituales ceremoniales, mientras que para otros, el maíz formaba parte importante de su dieta diaria.

Un estudio publicado esta semana en PNAS revela que el maíz fue ampliamente cultivado en el norte chico de Perú (Valle de Fortaleza), a unos 200 Km de la ciudad de Lima, durante el periodo arcaico tardío.

Las excavaciones realizadas en estas regiones entre los años 2002 y 2008 permitieron hallar una gran cantidad de restos de maíz en forma de polen, tallos y almidón. Los análisis de radiocarbono confirmaron que los restos pertenecían al periodo Arcaico Tardío.

Lo más interesante fue hallar restos de almidón de maíz incrustados en las herramientas y coprolitos (heces fosilizadas) encontrados en distintos lugares del Valle de Fortaleza, lo que indicaría que esta planta era consumida de manera frecuente por los antiguos pobladores de la zona y no exclusivamente en actividades ceremoniales.

Sin embargo, aún queda por determinar si el maíz era cultivado por los azúcares y almidones presentes en los tallos o por las mazorcas y los granos.


Referencia:

ResearchBlogging.orgHaas, J., Creamer, W., Huaman Mesia, L., Goldstein, D., Reinhard, K., & Rodriguez, C. (2013). Evidence for maize (Zea mays) in the Late Archaic (3000-1800 B.C.) in the Norte Chico region of Peru Proceedings of the National Academy of Sciences DOI: 10.1073/pnas.1219425110

Imagen:

Polen de maíz fechado 2560 a.C. (Fuente: UPCH)

07 febrero, 2012

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¿Los Polinesios y Amerindios se mezclaron antes de la colonización de América?

Reciente estudio basado en el análisis de antígenos leucocitarios humanos sugiere que sí.

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En medio del Océano Pacífico, a más de 3,500Km de las costas chilenas y 4,200Km de Tahití, se encuentra uno de los lugares más remotos y enigmáticos del planeta, la Isla de Pascua. Sus habitantes, unos 5,000 en promedio, descienden de la cultura ancestral Rapa Nui cuyo origen sigue siendo un misterio.

La hipótesis más aceptada sugiere que los Rapa Nui son descendientes de los Polinesios, quienes colonizaron por primera vez la isla hace más de 800 años; mientras que otros sugieren que este episodio se dio mucho antes de los pensado. Incluso hay algunos investigadores que piensan que fueron los Amerindios los primeros habitantes de la isla, aunque esta idea es la menos aceptada porque las evidencias genéticas son inconsistentes con ella. Sin embargo, se han encontrado pruebas muy sólidas de un contacto ancestral entre estas dos poblaciones.

En 1974, el etnobotánico Douglas Yen, actualmente profesor emérito de la Universidad Nacional de Australia, publicó un ensayo titulado “The Sweet Potato and Oceania”, el cual resumía los 20 años de investigación que hizo sobre la presencia del camote en ese continente. En la monografía concluía que la introducción del camote en Oceanía se dio en tres ocasiones, siendo la primera hace más de 1,000 años desde Sudamérica a través de la Isla de Pascua. Esta es una prueba muy sólida de un contacto temprano entre estos dos mundos, mucho antes de la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492.

Cabe resaltar que el centro de origen del camote (Ipomoea batatas) es el Perú hace más de 10,000 años.

También se encontraron evidencias arqueológicas de la presencia de la calabaza de botella o poroto (Lagenaria siceraria) en el este de la Polinesia, las cuales datan de hace 1,000 años. En el 2005, investigadores neozelandeses hicieron un estudio genético de esta planta encontrando marcadores tanto de origen asiático como americano en las muestras obtenidas de la Polinesia.

Eso no es todo, en el 2007 un grupo de investigadores neozelandeses, australianos y chilenos hallaron restos de pollos (Gallus gallus) en un centro arqueológico precolombino ubicado en la Península de Arauco (Chile). Usando la datación por radiocarbono y el análisis genético del ADN ancestral obtenido de los huesos encontrados, los investigadores determinaron que son de origen Polinesio, incuestionablemente, lo que sugiere que fueron ellos los primeros navegantes en llegar al continente americano.

Ahora, un nuevo estudio publicado el 6 de Febrero en Philosophical Transactions of the Royal Society B por el inmunólogo Erik Thorsby de la Universidad de Oslo, respalda la hipótesis de un contacto ancestral entre los habitantes de la Isla de Pascua con los nativos americanos.

Para su análisis, Thorsby colectó muestras de sangre de pobladores de la Isla de Pascua. Esto lo hizo en 1971 y en el 2008 con el fin de analizar marcadores específicos en el ADN nuclear (el antígeno leucocitario humano), el ADN mitocondrial y el cromosoma Y.

Como era de esperarse, la mayoría de los marcadores analizados eran de origen Polinesio, incluso hubo algunos de origen europeo. Sin embargo, cuando analizó los antígenos leucocitarios se dio con la sorpresa que unos pocos individuos portaban alelos que previamente habían sido encontrados sólo en Amerindios.

Pero esto no queda ahí. Al estimar el tiempo en que estos alelos fueron introducidos en los pobladores de la Isla de Pascua, Thorsby calculó que fue algunos siglos antes de que fueran deportados al Perú durante el tráfico de esclavos de los años 1860’s. “Los resultados sugieren que los Polinesios visitaron América del Sur entre los años 1400 y 1500, llevándose a algunos Amerindios de vuelta a la Isla de Pascua”, comenta Thorsby. Sin embargo es consciente que esta conclusión es todavía algo especulativa.

Estos resultados en vez de esclarecer si hubo o no contacto entre los Polinesios y Amerindios antes de la colonización europea de América, generan mucho más controversia. Las evidencias arqueológicas son muy escasas, la desaparición de la cultura Rapa Nui sigue siendo un completo misterio, y la falta de restos óseos de donde se pueda extraer ADN ancestral con el cual elaborar un buen reloj molecular no ha permitido corroborar estos resultados.


Referencias:

ResearchBlogging.orgThorsby, E. (2012). The Polynesian gene pool: an early contribution by Amerindians to Easter Island Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences, 367 (1590), 812-819 DOI: 10.1098/rstb.2011.0319

Thorsby, E., Flåm, S., Woldseth, B., Dupuy, B., Sanchez-Mazas, A., & Fernandez-Vina, M. (2009). Further evidence of an Amerindian contribution to the Polynesian gene pool on Easter Island Tissue Antigens, 73 (6), 582-585 DOI: 10.1111/j.1399-0039.2009.01233.x

Vía | ScienceNOW.