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10 abril, 2023

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¿Por qué nuestros alimentos están contaminados con plaguicidas?

Estoy seguro que muchos leyeron el reportaje de Salud con Lupa sobre los residuos de plaguicidas —algunos prohibidos y superando excesivamente los límites máximos permisibles— en frutas y verduras comercializados en los supermercados más importantes del país. El problema es generalizado (también ocurre en mercados y bodegas) y data de hace mucho tiempo, tal como lo evidencian los informes periódicos que publica el SENASA.

Las personas –entendiblemente indignadas— critican la acción del SENASA por garantizar la inocuidad de los productos de agroexportación, pero no hacer los mismos controles a los productos destinados al mercado interno. Se preguntan dónde adquirir frutas y verduras libre de plaguicidas. Proponen incentivar la agricultura urbana (producir tus propios alimentos) y orgánica, y ampliar el alcance de las bioferias. Exigen mayor fiscalización y duras sanciones a los productores y comerciantes.

Pocos se preguntan ¿a qué se debe este problema? ¿Por qué usan plaguicidas prohibidos, altamente tóxicos o de manera excesiva, sin respetar los periodos de carencia? ¿Acaso los agricultores quieren maximizar su producción e ingresos a costa de nuestra salud? La respuesta, como siempre, es más compleja de lo que parece.

La chacra no es un huerto

Cualquier persona puede producir tomates, lechugas y acelgas en su casa. Basta con unas macetas y un espacio iluminado (la ventana de la cocina, el balcón o la terraza). Si tienes un huerto o jardín mucho mejor. Podrías cultivar otros frutos y hortalizas. Las malezas no son un problema. Te sientas en un banquito y con una cuchilla las eliminas. Las plagas (gusanitos, pulgones y caracoles) sí son un dolor de cabeza, incluso en una maceta. Pero los controlas fácilmente cortando las hojas afectadas, aplicando jabón líquido, azufre en polvo, o pulverizando un macerado de ajos y ají, o algún producto de jardinería comprado en SODIMAC o PROMART.

En el campo la cosa se complica enormemente, así seas un pequeño productor que solo tiene una chacra de una hectárea. Para prevenir las malezas, debes arar bien la tierra. Puedes usar una pala o chaquitaclla (un trabajo extenuante), una mula o un tractor (de acuerdo a tu presupuesto). Luego mantener el campo limpio con herbicidas. Podrías deshierbar a mano, pero te tomará muchas horas y acabarás con dolores de espalda e insolación.


Para el control de plagas (insectos, virus, bacterias y hongos que afectan los cultivos) se cuenta con diversas estrategias: prácticas culturales (uso de cultivos asociados, trampas, refugios, etc.), control biológico (uso de depredadores y parásitos que afectan a las plagas) y productos químicos (plaguicidas naturales y sintéticos). El manejo integrado de plagas (MIP) se vale de todos ellos para reducir el uso de pesticidas nocivos, aunque aplicarlo correctamente requiere de mucho conocimiento y capacitación.

La agricultura es un negocio

Las personas que se dedican a la agricultura no lo hacen para producir alimentos, sino para generar dinero para cubrir sus necesidades. Muchas veces, es su única fuente de ingresos. Esa es la realidad. Deben hacer todo lo posible por obtener la mayor rentabilidad de sus cultivos. Por evitar las pérdidas en la cosecha. Por sacar al mercado toda su producción. Así que sus intereses no están necesariamente alineados con el de los consumidores.

Además, con las pocas hectáreas que la mayoría posee, no tienen poder de negociación. Su producción no llega directamente al mercado (solo a través de ferias). Hay uno o varios intermediarios que se encargan de acopiar la producción y ofrecer un buen volumen a los mayoristas y supermercados. Ellos ponen el precio al producto, no el agricultor. Ellos establecen los estándares de calidad que solo se basa en la apariencia (sin bichitos, golpes o manchitas). Esto fuerza a los agricultores a cumplir con esos “estándares” sin perder rentabilidad.

Falta de asistencia técnica

Al carecer de capacitación en MIP, los agricultores solo se valen del control químico para proteger sus cultivos. Es la forma más fácil de hacerlo. Imagina que tienes un problema de hormigas o cucarachas en casa, ¿no vas poniendo trampitas y liberando arañitas u hongos controladores de mente por la sala y la cocina? Lo más probable es que apliques Raid/Baigón o contrates a una empresa que fumigue la vivienda.

La cuestión es que la aplicación de todo producto fitosanitario depende del principio activo, la dosis, la frecuencia, los periodos de carencia, etc. Así como un médico te hace una receta en función a un diagnostico, lo mismo debe ocurrir en el campo. Un ingeniero agrónomo debe “recetar” qué producto aplicar y cómo hacerlo, después de evaluar el cultivo. 


Sin embargo, las agencias y oficinas agrarias, que dependen de los Gobiernos Regionales, carecen de personal y presupuesto para asesorar y acompañar a los productores locales. En el mejor de los casos, ellos se valen de lo que les recomiende el vendedor de agroquímicos (que muchas veces ni siquiera es un ingeniero o técnico agrario). Les ofrecen productos que no necesitan (por ejemplo, insecticidas cuando tienen problemas de hongos) y recomiendan aplicaciones excesivas.

También los agricultores “automedican” sus cultivos. Usan productos por costumbre o porque son más baratos, a pesar que en otros países, incluso en Perú, ya fueron prohibidos por su alta toxicidad. Por ejemplo, el carbofuran, prohibido desde septiembre de 2021 pero todavía en el stock de muchas tiendas agropecuarias, se comercializa ilegalmente en lugares donde la fiscalización no llega.

Así que el problema de la presencia de plaguicidas en los alimentos es un síntoma de lo abandonado que se encuentran el agro peruano. Los agricultores, que dependen de los ingresos generados por su chacra para subsistir, aplican los plaguicidas en exceso para reducir el riesgo de perder su producción. No cuentan con capacitación en MIP. Tampoco son conscientes del riesgo que representan ciertos plaguicidas ya que sus efectos no son inmediatos, sino crónicos o a largo plazo. Hay que fiscalizar la producción de alimentos (tarea que también comprende a los municipios), pero a la par invertir en extensión agraria.


04 julio, 2020

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15 años más de moratoria a los transgénicos

Ese es el nuevo proyecto de ley (PL 05622/2020-CR) presentado el pasado 25 de junio por el congresista Rolando Campos Villalobos de Acción Popular, el cual tiene por único objetivo ampliar por quince años la moratoria a los transgénicos establecida por la Ley N.º 29811, que vence en diciembre del próximo año. 


Para aclarar, la moratoria sólo se aplica a la liberación al ambiente, es decir, los cultivos transgénicos. Los importados para la alimentación humana o de animales (por ejemplo, el maíz amarillo duro y la soya), no están restringidos ni regulados hasta que se apruebe el RISBA. Tampoco se prohíbe la investigación con transgénicos, pero solo si se realiza en espacios confinados como laboratorios o invernaderos.

¿Cuál es el sustento para ampliar la moratoria?

Para saberlo, analicemos la exposición de motivos.
Ley de moratoria se sustenta en la necesidad de preservar el ambiente equilibrado del país, dado que existe una incertidumbre sobre los impactos que pueden producir los transgénicos sobre los ecosistemas del Perú y sobre la diversidad genética, como la papa, maíz.
Es importante preservar un ambiente equilibrado. Para ello contamos con instrumentos normativos nacionales, como la Ley N.º 27104 (Ley de prevención de riesgos derivados del uso de la biotecnología), e internacionales, como el Convenio sobre la Diversidad Biológica y el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología (ambos ratificados), los cuales establecen regulaciones para el uso de los transgénicos en el país. En términos sencillos, los transgénicos no pueden ser usados libremente, sino con una autorización expresa de la autoridad competente.

Las regulaciones sobre los transgénicos se establecieron, precisamente, para analizar esa incertidumbre sobre los posibles efectos adversos sobre el ambiente, la diversidad biológica y la salud humana. Esto se hace a través de una evaluación de riesgos, que es algo parecido a las evaluaciones de impacto ambiental que se realizan ante cualquier proyecto minero, de hidrocarburos, etc. Sin esta evaluación, no podemos afirmar o negar, con base a evidencias científicas, que los transgénicos representan un riesgo.

La evaluación de riesgos forma parte de un proceso integral donde, a parte de identificar y caracterizar los posibles efectos adversos de los transgénicos, se establecen las medidas de gestión para evitarlos, controlarlos o mitigarlos. Además se fomenta la comunicación transparente de los riesgos identificados entre los stakeholders (reguladores, solicitantes, la sociedad civil, agricultores, etc.). Todo eso está contemplado en las normas —nacionales e internacionales— que regulan los OVM en el Perú.


Si se tenía todo eso, ¿por qué se estableció una moratoria, en primer lugar? Porque la normativa no estaba implementada. Había vacíos de información, por ejemplo, no habían mapas de distribución de nuestra diversidad genética, que es clave para hacer la evaluación de riesgos. Por ello, se dio un plazo de diez años para que la seguridad de la biotecnología en el país se ponga en funcionamiento. Y eso se está logrando.

Sigamos con el análisis de la exposición de motivos:
Hasta hoy no tenemos cuál es la situación real de los transgénicos, si están ingresando semillas o granos para alimentación animal y finalmente son utilizados como semillas.
La verdad, sí lo sabemos. Se controlan las semillas que ingresan al país. Se sabe en qué lugares hay siembras ilegales de transgénicos. Se sabe que importamos miles de toneladas de granos de maíz amarillo transgénicos de Estados Unidos y de Argentina, y granos y torta de soya transgénica de Bolivia. 

Importaciones de maíz amarillo duro en 2019. Fuente: SUNAT.

Luego, la exposición de motivos pone como antecedentes el Protocolo de Cartagena (aunque sacando de contexto las definiciones). También los artículos 65, 67 y 68 de la Constitución Política del Perú, que hacen referencia al derecho a la información de consumidores y usuarios, al uso sostenible de los recursos naturales y a la conservación de la diversidad biológica, respectivamente. Y, finalmente, al principio precautorio establecido en la Ley General del Ambiente.

Lo que no menciona es que son todos estos antecedentes los que sustentan la regulación de los transgénicos, no su prohibición sin análisis previo. Si no tuviéramos en cuenta el principio precautorio, simplemente se usarían los transgénicos libremente, como se hace con otras herramientas tecnológicas. Pero, como hay riesgos asociados a ellos, deben pasar por una evaluación previa.

Este párrafo es lo único rescatable de la exposición de motivos:
De igual modo, se encuentra pendiente promover la utilización responsable de la biotecnología moderna salvaguardando los procesos productivos sostenibles actualmente desarrollados; pero también resulta necesario promover la investigación científica a fin de coadyuvar al logro del conocimiento suficiente que permita evaluar los posibles riesgos de los OVM en el medio ambiente, la diversidad biológica y la salud humana, pero bajo estrictos estándares internacionales y sus respectivas directrices y principios.
Esa es la clave y no necesitas moratorias para conseguirlo. Con procedimientos regulatorios claros se promueve el uso seguro de la biotecnología porque el investigador, desarrollador o usuario de transgénicos sabrá qué requisitos de bioseguridad debe cumplir para obtener una autorización. Además, CONCYTEC puede financiar investigaciones que servirán para la evaluación de riesgos, por ejemplo, análisis del flujo de genes y medidas de contención, efecto de las proteínas transgénicas sobre especies beneficiosas u organismos indicadores, diferencias en la rentabilidad de variedades transgénicas respecto a convencionales, etc.

En los dos siguientes párrafos, hace un escueto análisis de la regulación europea sobre transgénicos, que como muchos conocen, es muy estricta. Pero indica que es debido a ella que "en Europa no se comercializa ninguna variedad de tomate transgénico". La verdad es que no existen tomates transgénicos en el mercado desde el año 2000. Y creo que debemos agradecer a los europeos por su rigurosidad regulatoria, porque así tenemos la certeza que todos los transgénicos que han evaluado y autorizado para la alimentación, y que nosotros los consumimos, son seguros.

Hasta ahora, no hay nada en la exposición de motivos que sustente ampliar la moratoria. Como no hay argumentos, se recurre a la vieja confiable: la biodiversidad. Sin embargo, no toma en cuenta que otros países tan o más megadiversos que el Perú usan transgénicos: Australia, Brasil, China, Colombia, Filipinas, India, México y Sudáfrica. 


Cada país es diferente y no podemos asumir que porque en uno funciona, aquí ocurrirá lo mismo. Los riesgos asociados a los transgénicos varían en función al ambiente donde será liberado. Por eso son importantes las evaluaciones de riesgos. Sin embargo, el común denominador en todos los países megadiversos que usan esta tecnología es que cuentan con sistemas de regulatorios y de bioseguridad implementados. Unos más rigurosos que otros. Y a eso debemos apuntar.

Costo-beneficio

El análisis costo-beneficio que se presenta en una exposición de motivos se debe realizar con base a evidencia, haciendo una valoración adecuada los costos de oportunidad: lo que ganamos y lo que perdemos por no usar los transgénicos, no solo en en la agricultura, sino en otras actividades, como la salud (para el control de vectores de enfermedades como la malaria o el dengue) o el ambiente (en biorremediación de relaves mineros, en suelos degradados por uso excesivo de plaguicidas, control de especies invasoras, etc).

Sin embargo, en este proyecto de ley no hay ningún balance costo-beneficio. Solo se limita a decir que "no irroga gastos al Estado", un cliché usado en todos los proyectos normativos para que no sea observado por el Ministerio de Economía y Finanzas, aunque esto nunca es cierto. La implementación de cualquier norma requiere de presupuesto adicional.

La pregunta que deben hacerse en este punto es: ¿se ha hecho un análisis o balance general de lo que hemos ganado y perdido con estos casi nueve años de moratoria a los transgénicos? ¿Cuáles fueron los resultados? ¿Se lograron los objetivos de la moratoria? Nada en la exposición de motivos analiza este punto clave.

Finalmente, el escueto análisis realizado por el congresista Campos Villalobos da ideas vagas como "salvaguardar la seguridad de la población y del medio ambiente de un grave peligro o irreversible para la diversidad biológica", que no ha sido evaluada con base a evidencia y que ya se contempla en nuestra normativa vigente; que "existe un evidente déficit de infraestructura", cosa que no es cierta porque el Perú cuenta con laboratorios con tecnología de punta; y que "constituye una medida eficaz y eficiente que el Estado peruano debe adoptar en atención al Principio Precautorio", que, como explicamos anteriormente, por esa razón se regulan tal como lo establece el Convenio sobre la Diversidad Biológica y el Protocolo de Cartagena.

Efectos en la legislación nacional

La exposición de motivos indica que "la presente propuesta legislativa no se contraviene con ninguna disposición legal del ordenamiento jurídico". Es cierto, dado que es una ampliación a una norma que ya está vigente. Sin embargo, como vimos a lo largo de este artículo, no habría sustento técnico ni científico para su ampliación. Los transgénicos en el Perú, con o sin moratoria, son regulados. Su uso depende de una autorización que se basa en un análisis de riesgos. Si hay evidencias de daños o riesgos que no pueden ser manejados, simplemente no serán autorizados.

Finalmente, la exposición de motivos dice:
La presente iniciativa se encuentra enmarcada en las siguientes políticas de Estado: Décima Novena: Desarrollo sostenible y gestión ambiental para contribuir a superar la pobreza y lograr el desarrollo sostenible del Perú; Vigésima Cuarta: Afirmación de un Estado eficiente y transparente; y Vigésima Octava: referida a la vigencia de la Constitución y los Derechos Humanos.
Para un desarrollo sostenible requerimos de herramientas tecnológicas modernas. Debemos ir acorde al avance de la ciencia. Por otro lado, ser eficiente no significa prohibir algo que no queremos evaluar o discutir técnicamente y de manera transparente. Y regular los transgénicos como lo hacen otros países no va en contra de la Constitución ni vulnera los Derechos Humanos.

Es así que debemos estar atentos a diferentes proyectos de ley que carecen de sustento científico. ¿Se imaginan una propuesta de moratoria a la instalación de antenas de comunicación porque transmiten la COVID-19 o generan cáncer? ¿qué opinan sobre una moratoria a las vacunas porque aumentan los casos de autismo? Sus proponentes dirán que tienen sustento científico porque hay estudios que así lo demuestran. Y, es cierto, estudios científicos hay de todo tipo: los buenos y los malos; los que se publican en revistas con revisión por pares y los que salen en revistas depredadoras; los que están bien diseñados y los que ajustan la metodología para demostrar sus ideas; los que encuentran una causalidad y los que muestran simples correlaciones. En nuestros días, que algo esté publicado en una revista científica no es garantía de nada. Se requiere siempre de un análisis crítico.

06 febrero, 2019

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Empresas sancionadas por no etiquetar sus productos como transgénicos (Parte 2)

La semana pasada comentamos que dos empresas —Molitalia S.A. y Mondelez S.A.— habían sido sancionadas por INDECOPI debido a que sus productos Choco Donuts y Chips Ahoy!, respectivamente, no habían sido etiquetados como productos transgénicos a pesar que sí lo hacían en Ecuador y Bolivia.


Las resoluciones de INDECOPI establecen una multa de 10 UIT (algo más de 40 000 soles) y un plazo de 20 días para revertir la situación. Obviamente, las empresas han apelado porque en el país la norma aún no está reglamentada. Sin embargo, aquí hay un tema que falta analizar: ¿cómo saben que las mismas galletas que se comercializan en el Perú también contienen transgénicos?

Si todas las galletas fueron producidas en la misma fábrica, lo más probable es que hayan utilizado los mismos insumos. Por ello, si se han detectado transgénicos en las galletas que se comercializan en Ecuador y Bolivia, y estas han sido elaboradas en las fábricas instaladas en Perú, entonces es muy probable que las que se venden aquí también contengan transgénicos.

Pero ¿qué pasaría si las galletas fueron elaboradas en los mismos países donde se comercializan? En este caso, cada fábrica pudo haber usado insumos de diferentes procedencias, las cuales podrían no ser transgénicos.

En otras palabras, si una marca de galleta usa como ingrediente harina de maíz procedente de Estados Unidos, es casi seguro que ese insumo sea transgénico, por lo tanto deberá etiquetarlo como tal. Sin embargo, si la harina de maíz empleada para elaborar la misma galleta proviene de Perú, lo más probable es que no sea transgénico (porque aquí está prohibida su siembra) y no tendrá la obligación de etiquetarlo. Entonces, no necesariamente la misma galleta —que se puede comercializar en dos lugares diferentes— usarán los mismos insumos transgénicos. Para estar seguros, se deben analizar en el laboratorio los productos de manera independiente.

Un ejemplo de esto es lo que hacía una importante empresa avícola nacional. Los pollos que comercializaba en el mercado interno eran alimentados con maíz y soya importados de Estados Unidos y Argentina (o sea, transgénicos). Sin embargo, lo pollos que eran exportados a Japón se alimentaban con maíz y soya no transgénicas producidas localmente (en sus propias instalaciones). Algo similar hacía una empresa local de cereales. Aquellos que destinaba al mercado europeo lo hacía con base a maíz nacional (no transgénico) y lo que destinaba al mercado local, con maíz importado (transgénico).

Por esta razón, no se debería asumir que si un producto comercializado en un país es etiquetado como transgénico automáticamente el mismo producto comercializado en otro país también lo sea, a menos que hayan sido fabricados en el mismo lugar y con los mismos insumos. Necesariamente se debe hacer una prueba de laboratorio.

Por otro lado, si las empresas quieren evitar etiquetar sus productos como transgénicos deben implementar todo un sistema de trazabilidad para conocer la procedencia de sus ingredientes y saber cuáles requerirían ser etiquetados y cuáles no. Obviamente, hacer esto implica un mayor costo y solo sería ventajoso si los consumidores estuvieran dispuestos a pagar más por productos sin transgénicos.

09 diciembre, 2018

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Humanos genéticamente modificados

Hoy escribí una breve columna de opinión para el suplemento El Dominical del diario El Comercio, sobre los alcances de la ingeniería genética en seres humanos, a raíz de la controversia generada por el investigador chino He Jankui.


Todo lo que somos está escrito en nuestro ADN y un pequeño error ‘tipográfico’ (mutación) puede provocar terribles enfermedades, como la hemofilia o la fibrosis quística, que nuestros hijos podrían heredar. 

Hasta el siglo pasado las enfermedades genéticas eran incurables. Aunque a fines de la década de 1990 surgió la terapia génica, la cual usa virus inactivados para ‘hackear’ nuestras células e introducir la secuencia de ADN correcta, esta herramienta funciona en pocas enfermedades y puede generar una respuesta inmune extrema que afecte al paciente.

Todo cambió en el 2012, cuando Jennifer Doudna y Feng Zhang presentaron al mundo el sistema CRISPR/Cas9, una herramienta molecular capaz de hacer cortes en lugares precisos del ADN. Funciona bien en organismos poco complejos, pero las primeras pruebas de laboratorio en células humanas han presentado ciertas fallas: aparecen cambios genéticos no previstos y solo un pequeño porcentaje de las células es modificado. Hay un consenso científico de no aplicarlo en embriones viables o células sexuales (óvulos y espermatozoides) porque los errores —con consecuencias desconocidas— podrían heredarse a las siguientes generaciones. Por ello, el experimento de He Jiankui, quien hace unas semanas anunció el nacimiento de dos niñas modificadas por CRISPR/Cas9, ha sido tan criticado.

La corrección de mutaciones es cada vez más sencilla y, por primera vez, tenemos la capacidad de introducir nuevas instrucciones genéticas o mejorar las existentes. ¿Se abre paso a un nuevo tipo de eugenesia?

30 septiembre, 2018

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¿Cómo luchar contra los parásitos intergalácticos?

¿Quién no ha sufrido una infección por un parásito intergaláctico? Desde 1947, cuando un platillo volador hizo un aterrizaje forzoso en Roswell, Nuevo México, hemos sido afectados por Klaousmodium cruzi, un agente patógeno de la Galaxia M31, cuyo principal síntoma es votar por malos gobernantes. Por suerte, un grupo de investigadores del Instituto Sánchez de Ciencias Biomédicas para la Investigación en Doopidooo, ubicado en Agadir, Marruecos, ha logrado encontrar un tratamiento efectivo: la Radioterapia de Rarezas Magnéticas (MORTY, por sus siglas en inglés). Los impresionantes resultados fueron publicados en las revistas ARC Journal of Pharmaceutical Sciences y IOSR Journal of Pharmacy and Biological Sciences.

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Primer artículo que pueden descargar aquí.
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Segundo artículo, que es igual al anterior, publicado en otra revista.
De seguro ya se dieron cuenta que no se trata de estudios serios. Con leer el título cualquiera se hubiera percatado de la broma. Lo triste es que dos revistas científicas —aparentemente serias— los publicaron como si fueran investigaciones reales. Y no es la primera vez que esto ocurre.

A estas revistas se les llama "depredadoras". Llevan ese nombre porque su único objetivo es hacer dinero. Su estrategia es simple. Un supuesto editor de una revista académica invita por correo electrónico a investigadores de todo el mundo a publicar su trabajo con ellos. Les ofrecen una revisión por pares y publicación rápida en una revista con alto factor de impacto. Los investigadores caen en el engaño y remiten sus manuscritos al editor. Al cabo de unos días, este les responde indicando que sus trabajos han sido aceptados, pero para publicarlos primero deben pagar una tasa de unos cientos de dólares. 

Muchos investigadores hacen el pago porque tener más artículos publicados en revistas científicas mejora sus CV, lo que les permite acceder a nuevos empleos, mayores financiamientos y a bonos o incentivos económicos. Pero debido al nulo control de calidad que estas revistas presentan, cualquier artículo termina filtrándose, incluso investigaciones falsas y pseudociencias.

Esto último resulta peligroso dado que muchas personas y profesionales los usan como evidencias para sustentar sus creencias. Puede que no lo hagan intencionalmente porque la gente suele confiar en los estudios publicados en revistas científicas y pocos averiguan si estas son serias o depredadoras. Muchas terapias alternativas como la homeopatía, el biomagnetismo o el reiki dicen contar con sustento científico que avalan su funcionamiento pero presentan estudios publicados en revistas de este tipo. 

Las revistas depredadoras también son usadas para generar controversias donde no debería haberla, por ejemplo, publicando estudios falsos que ponen en tela de juicio el cambio climático o la eficacia de las vacunas.

Muchos investigadores están publicando artículos mofa en diversas revistas depredadoras para exponerlas ante el público y quitarles la falsa credibilidad que pudieron haber conseguido. Sin embargo, es una tarea titánica dado el gran número que han alcanzado. Lo peor de todo es que han provocado que la ciencia bien hecha también se vea afectada pues a uno ya le queda la duda si se trata de un trabajo de calidad o no.

05 junio, 2018

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¿Qué fue del estudio más grande sobre la seguridad de los transgénicos?

La tarde del 11 de noviembre de 2014, en un hotel londinense, se anuncia el lanzamiento de "Factor GMO", el experimento a largo plazo más extenso y detallado jamás realizado sobre un alimento transgénico y su plaguicida asociado.


Con un costo estimado de 25 millones de dólares, el estudio buscaba aportar —con una solidez sin precedentes— valiosa información para permitir a las autoridades reguladoras, los gobiernos y la población general, responder si es seguro el consumo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) o la exposición a su herbicida asociado en condiciones reales.

El experimento —que se llevaría a cabo en un laboratorio secreto en el territorio ruso para evitar cualquier injerencia externa— consistía en someter a 6.000 ratas de laboratorio a diversas dietas basadas en el maíz transgénico NK603 y su herbicida asociado (RoundUp), cuyo principio activo es el glifosato. Es similar al famoso estudio realizado Guilles-Eric Seralini, pero a mayor escala. Solo para recordar, ese estudio fue retirado debido a los problemas metodológicos que presentaba.


El dinero requerido para la realización de este proyecto sería recaudado mediante donativos hechos a través de su página web. Cualquier persona u organización podría hacerlo siempre y cuando no estuviesen relacionadas con las empresas productoras de OGM. De esta manera, se buscaba evitar el conflicto de intereses.

Ya pasó cerca de cuatro años desde el lanzamiento del proyecto y muchos se preguntan ¿cuáles fueron sus resultados? ¿Lograron demostrar que el consumo de OGM es seguro o es que puede representar riesgos para la salud humana? Al menos su página web y sus redes sociales (Facebook y Twitter) no son actualizadas desde hace mucho tiempo. Sin embargo, el botón de donación sigue activo. ¿Cuánto dinero habrán recaudado? ¿Les habrá alcanzado para llevar a cabo el estudio?

Para obtener respuestas a estas interrogantes, el periodista científico Dan Vergano trató de comunicarse con los coordinadores del proyecto, Ivan Lambert y Nadya Novoselova. Ninguno respondió a sus correos. ¿Será acaso que este proyecto solo era una propaganda rusa contra los OGM?

El que si respondió a los correos fue el Dr. Bruce Blumberg, investigador de la Universidad de California Irvine y uno de los cuatro panelistas que participaron de la conferencia de prensa de lanzamiento de Factor GMO. El Dr. Blumberg comenta que fue su amigo el Dr. Andrés Carrasco, un neurocientífico argentino y crítico de los agroqiuímicos, el que lo involucró en el proyecto antes de su repentina muerte. No recibió ningún incentivo económico por hacerlo y desconocía quienes eran los científicos que llevarían a cabo el estudio y cuánto dinero habían recaudado. Eso sí, dejó muy en claro que no ha tenido contacto con ellos desde la conferencia de prensa del 2014 y lo que haga o deje de hacer la gente de Factor GMO no es su problema.

Todo apunta a que el proyecto se esfumó. No hay ningún tipo de informe de avances o reporte parcial. Tal vez no consiguió el dinero suficiente para realizarlo, aunque al parecer mucha gente ha hecho sus donaciones y han reclamado a través de su web sin recibir respuesta por parte de los coordinadores.

Existe también la probabilidad que se trate de una estrategia para generar duda e incertidumbre en los consumidores. Nadie podría afirmar que sea seguro consumir transgénicos mientras no se concluya "el estudio más grande" de este tipo.

Referencia | BuzzFeed, Medium.

21 mayo, 2018

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Las curiosas etiquetas para los alimentos GM en Estados Unidos

Hace un par de años, el gobierno de Barack Obama promulgó la "Ley Nacional de Divulgación de los Alimentos elaborados por Bioingeniería" en Estados Unidos. Se le encargó a la Secretaría de Agricultura (USDA) que reglamente y establezca los estándares del etiquetado de manera participativa [más información aquí]. El mes pasado, la USDA ha puesto en consulta pública una primera propuesta, la cual he revisado y aquí les comento algunos puntos interesantes.

Lo más llamativo del documento son las alternativas de las etiquetas oficiales con las cuales se identificarán a los alimentos que contengan componentes derivados de Organismos Genéticamente Modificados (OGM).

La primera muestra las letras "BE" —las siglas de "Bioengineered"— sobre un ambiente natural. Una colina verde, una planta y un cielo despejado. Irónicamente, es muy similar al logotipo usado por su antagonista "Non GMO Project". No hay una traducción directa de "Bioengineered" al español pero básicamente es "elaborado por bioingeniería". Esto ya ha levantado muchas críticas dado que las personas desconocen el significado de este término, por lo que si se busca en informar al consumidor, esta no sería la forma más adecuada porque podría llevar a confusión.

Alternativa 1. Fuente: USDA.
La segunda alternativa se parece a un girasol, aunque también me pareció un tributo al imperio Inca. Lo interesante del logotipo es la línea curva debajo de "be", que busca parecer una cara feliz. De esta manera, se busca genera una mayor empatía con el consumidor.

Alternativa 2. Fuente: USDA.
La tercera alternativa se parece en algo a la segunda. También es circular, pero mucho más minimalista. Se mantiene la línea curva en la parte inferior, asemejándose más a un emoticón de carita feliz ":)" que a un símbolo que haga referencia a que el producto contiene ingredientes genéticamente modificados.

Alternativa 1. Fuente: USDA.
No hay dudas que la industria de alimentos ha participado en la elaboración de estos logotipos. Lo que se busca es que no se vea al etiquetado como una advertencia, sino como un sello que muestre algo positivo con el fin de no causar temor o rechazo en los consumidores.

Pero, para saber qué etiquetar, antes se debe definir ¿qué es un alimentos elaborado por bioingeniería?. Para ello ha dos posiciones en consulta: i) que el alimento contenga material genético que ha sido modificado a través de técnicas del ADN recombinante; o ii) que el alimento haya sido producido por bioingeniería, incluyendo los productos refinados.

En el primer caso, muchos alimentos altamente procesados o refinados como un aceite de soya o harina de maíz, que hayan sido producidos a partir de OGM, no podrían ser diferenciados de sus contrapartes elaboradas con productos convencionales. Los niveles de ADN presentes en el alimento serían prácticamente indetectables y no serían etiquetados como tales. En el segundo caso, no importa si el alimento contiene o no ADN recombinante. El hecho de haber sido elaborado a partir de un OGM basta para etiquetarlo como tal. Para ello, los controles deberán implementarse sobre las materias primas, al momento de la elaboración de los productos.

El documento también presenta tres alternativas de umbrales de tolerancia de OGM sobre el cual un alimento llevará esta etiqueta: 0,9% o 5% del peso de un determinado ingrediente o 5% de peso total del producto. El primero es similar a lo aplicado en la Unión Europea, donde cada ingrediente se analiza de manera independiente y si la presencia del OGM supera el umbral establecido, el producto es etiquetado. Los otros dos, sobre todo el tercero, es el que más le conviene a la industria, dado que muy pocos alimentos serían etiquetados.

Otro punto interesante de la propuesta es que las pequeñas empresas, con ingresos menores a 2,5 millones de dólares al año, no estarían obligados en etiquetar sus productos así hayan sido elaborados a partir de un OGM. Este punto de corte deja fuera al 74% de las empresas productoras de alimentos y el 45% de las empresas productoras de suplementos nutricionales. Parece mucho pero esto se traduce en menos del 4% de los alimentos y suplementos comercializados en EEUU.

Finalmente, el documento propone dos listas de OGM sobre los cuales se realizará el etiquetado. La primera es de los OGM ampliamente adoptados en EEUU como el maíz (92%), la soya (94%), la canola (90%), la remolacha azucarera (100%) y el algodón (93%); y, el segundo, es de los OGM con menor porcentaje de adopción como manzanas, maíz dulce, papaya, papa y calabaza. Cualquier alimento que sea o esté elaborado a partir de estos productos deberá ser etiquetado, teniendo en cuenta los umbrales establecidos.

Es importante ver estas discusiones y comentarios ya que en el Perú también contamos con una norma que establece el etiquetado de alimentos GM que a la fecha no es reglamentada y, por lo tanto no es aplicada.

Fuente | Office of the Federal Register.

22 marzo, 2014

Experimentores, nuevo programa para acercar la ciencia a los niños

Hace unos 10 años, había un programa educativo que se transmitía en la televisión de señal abierta (Frecuencia Latina - Canal 2). Un programa muy entretenido —sobre todo para los más chicos— en el cual se realizaban experimentos divertidos con el fin de explicar los diferentes conceptos que un escolar veía en sus clases de ciencias, pero de una manera mucho más divertida. El programa llamado Mad Science era parte de una franquicia canadiense y durante los años que se transmitió en señal abierta, ganó algunos premios nacionales e internacionales como mejor programa infantil. Su presentador, el Sr. Ricardo Morán.

Desde entonces, la televisión de señal abierta nacional no ha tenido un programa educativo que motive a los niños a interesarse por la ciencia. Por lo menos, no que yo recuerde. A mí, por ejemplo, me marcó un programa de este tipo cuando era niño (en los años 1990's). Se llamaba el Mundo de Beakman y lo transmitían en el canal 5 (Panamericana Televisión). Hasta ahora no veo un programa como este, muy divertido (hasta ahora me causa mucha gracia cuando lo veo) y, realmente, bastante educativo. Es esta la forma como se motiva a los niños a interesarse por la ciencia. Motivándoles a que observen y experimenten con todo lo que tienen a su alrededor para descubrir la realidad.

Realmente, eran otras épocas. Recuerdo que el canal del estado (TV Perú - Canal 7), tenía programas educativos todos los días entre las tres y cinco de la tarde: 1, 2, 3 Matemáticas (con Nico y Tap), ¿Puedo hacerlo yo? (con Nopo y Gonta) y el famoso teatro de marionetas japonés. Ahora, TV Perú se ha vuelto un canal, digamos, "más comercial". Todos los canales de señal abierta se "han puesto de acuerdo" para que a la hora de mayor audiencia por parte de los niños y jóvenes (entre las 6 de la tarde y las 8 de noche), pasen a unos tarados (perdonen la expresión, pero personas que digan que un archipiélago es un un animal, que El Quijote de la Mancha lo escribió César Vallejo, y otras estupideces más, no tienen otro nombre) en ropa de baño exponiendo sus vidas personales, peleando por estupideces y distorsionando el desarrollo sexual de los niños, todo para aumentar su ráting y ganar a la competencia. Pero, por más que nos duela aceptarlo, estos programas venden, tienen niveles de audiencia muy altos que son muy atractivos para cualquier auspiciador. Y la televisión lo que busca es precisamente eso. Es una empresa como cualquiera que busca por todos los medios aumentar sus ganancias.

Y cuando uno cree que ya está todo perdido, un canal de señal abierta nos sorprende lanzando su apuesta por un programa educativo. En un horario muy adecuado para los niños: sábados a las 9:00 de la mañana. El programa se llama Experimentores y es producido por Rayo en la Botella, la productora de Ricardo Morán.


El programa es muy similar a lo que fue Mad Science. Se podría decir que es como un remake pero mucho más elaborado: mejor escenografía, más dinámico, hay slow-motion y está en HD, todo conforme a la televisión actual. Y lo más importante, ¡dura una hora!

El primer capítulo realmente me gustó. A pesar que yo no soy el público objetivo, me entretuve mucho en la hora que duró. Los experimentos muy ilustrativos para explicar conceptos muy generales como la Primera Ley de Newton (la inercia), la tensión superficial (se hicieron obras de arte con leche, un poco de colorantes de cocina y jabón líquido), las ilusiones ópticas (nuestros ojos ven pero nuestro cerebro interpreta la realidad para facilitarnos las cosas), el famoso Efecto Stroop, las propiedades de los gases y los cambios de fase (divertidos experimentos con hielo seco).

Aunque sí, debo confesar, que me aburrí en los cinco minutos que duró la entrevista a Natalia Málaga, casi al final del episodio. Si a mí me aburrió, me imagino que a un niño habrá sido peor. Como es un programa infantil, los invitados deben ser elegidos con más cuidado. Personas a las cuales ellos más identifiquen. Tal vez si hubiera sido Natalia Malamala, la cosa sería diferente. Fuera de eso, el programa estuvo genial. Pregunté a unos amigos que más o menos son mi generación y con profesiones ajenas a la ciencia, y me comentan que también les pareció bueno el programa, como para verlo durante el desayuno.


Espero que el programa haya sido un éxito, que tenga buena sintonía porque finalmente eso le permite a un programa mantenerse en el aire. Yo estoy seguro que los niños disfrutarán mucho de él y que les despertará el interés por la ciencia.

Y antes de terminar esta breve reseña, felicitar sinceramente al Sr. Ricardo Morán por apostar por actividades que difunden la ciencia y el conocimiento en el país, no solo a través de este programa de televisión, sino otras iniciativas como traer el Túnel de la Ciencia —uno de los referentes mundiales en la difusión del conocimiento— al Perú. El evento fue todo un éxito: unos 100.000 visitantes en los tres meses de exposición (más de 1000 visitantes por día).

15 mayo, 2012

Investigar en un país en vías de desarrollo…

…es más caro que en un país desarrollado.

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Paul van Helden es director del Centro de Biología Celular y Molecular de la Universidad de Stellenbosch, Sudáfrica. Hace unas semanas publicó una opinión en la revista EMBO Reports en el cual habla acerca del costo de hacer investigación en un país en vías de desarrollo, sacando importantes conclusiones.

Lo que nos caracteriza es que a pesar que el presupuesto interno es bajo —comparado con los países desarrollados—, el porcentaje que se invierte en ciencia, tecnología e innovación (CTI) también lo es, creándose una dependencia de las subvenciones internacionales. El problema es que el país beneficiado debe enfocar todos sus esfuerzos hacia temas que son prioritarios para los países de donde procede el dinero y no para satisfacer sus propias necesidades.

Por otro lado, los científicos de los países pobres son perjudicados por prácticas tarifarias desleales: los reactivos y equipos de laboratorio cuestan entre dos y cinco veces más de lo que cuestan en Estados Unidos o Europa. Entonces, el problema se traduce en dos cosas: i) bajos presupuestos destinados a la CTI y ii) altos costos para realizar investigaciones. Esto provoca que nuestros científicos reciban sueldos miserables y terminen por migrar hacia países donde les ofrezcan mejores oportunidades, provocando la famosa ‘fuga de talentos’.

Y no sólo esto. Al elaborar un proyecto de investigación para conseguir una subvención internacional, uno debe adjuntar el presupuesto aproximado que requerirá para alcanzar el objetivo. Sin embargo, los revisores, que generalmente vienen de países desarrollados, ignoran que los costos de los equipos y reactivos en nuestros países son muy altos y terminan por rechazar nuestras solicitudes creyendo que pedimos más de lo que realmente necesitamos. A parte que se nos niega el dinero, quedamos mal parados.

“Nuestros socios y proveedores de fondos de Europa y Norteamérica harían bien en tomar en cuenta este fenómeno, y deberían presionar al sector comercial para que establezcan un modelo de precios más justo para los países en desarrollo”, comenta van Helden. Además, pide que los científicos del mundo se alejen de aquellas empresas y organizaciones que obtienen grandes beneficios explotando a los investigadores de los países pobres.

Aún así tenemos una ventaja. Sabemos que nuestro presupuesto en CTI irá en aumento, tal vez de manera lenta, pero ya no se reducirá. Si hicimos grandes cosas con poco dinero, imagínense lo que haríamos cuando tengamos lo suficiente.

25 noviembre, 2011

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Los canales de “ciencia” y su programación

Cuando era niño y también de adolescente, me pasaba horas viendo los documentales y series de Discovery Channel y NatGeo. Cada día descubría cosas nuevas y fascinantes gracias a programas tan buenos como lo eran “Testigo Ocular”, “Horizontes científicos”, “Todo sobre…”, “La guía máxima”, “Planeta Tierra”, o los documentales producidos por la National Geographic Society con esa clásica musiquita introductoria (ver el video para que les caiga una lágrima por la nostalgia).

Ahora, pienso yo que el 90% de su programación es basura. Programas sobre fantasmas, casas embrujadas y ovnis ocupan la mayor parte de la semana; seguido por series sobre camioneros y pescadores “intrépidos”; y ni que hablar de clarividentes, pistoleros, chatarreros o desbaratadores de mitos. Estos canales de “ciencia” se han prostituido a lo MTV, un canal que en los 90’s sólo pasaban música y que ahora sólo el 10% de su programación hace gala a su nombre.

Los canales de “ciencia” son ahora canales de entretenimiento, y ese es el nombre con el que aparecen en las guías de programación que ofrecen las compañías de cable. El cambio ha sido gradual, poco a poco fueron apareciendo programas ajenos a la ciencia hasta llegar a cubrir casi el total de su programación. Yo me pregunto, ¿por qué hay tantos programas sobre técnicas de supervivencia si “A prueba de todo” con Bear Grills de Discovery Channel es el mejor y más completo?, ¿para qué ya poner “Pareja Salvaje”, “Survivorman” y “Desafío x 2”, en el mismo canal, si al final todos son la misma cosa?.

Creo yo que no hay alguien mejor que Jorge Cham —sí, el creador de PhDComics— para ilustrar esto de una manera muy divertida:

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©2011 “Science Programming” por Jorge Cham.

Lamentablemente vivimos en un mundo donde los programas de fantasmas, exorismos y ovnis “venden”, donde el trabajo de cinco camioneros que hacen todos los días lo mismo —llevar bigas de un lugar a otro— es más interesante que hablar sobre los parásitos controladores de mente. Bueno, al fin y al cabo, uno mira la televisión para entretenerse.

Pero hay programas que te entretienen y a la vez te enseñan. Pienso que el mejor, en mi humilde opinión, era “El Mundo de Beakman” con los comentarios siempre inoportunos de la rata Lezter. También teníamos “Animales Asombrosos” con Henry, la lagartija, y otros más por ahí.

Por suerte, no está todo perdido. Hay algunos programas que son realmente buenos. por ejemplo, en mis ratos libres disfruto mucho viendo “El Universo” e “Historia de la Tierra” en History, “Parásitos Asesinos” en Discovery Channel, “Animal Planet al extremo” en Animal Planet, “Ciencia al desnudo” y “El Universo Desconocido” en NatGeo, entre otros.

Bueno, ahora me voy a seguir viendo unos capítulos más del Mundo de Beakman, gracias a la magia de YouTube.

17 agosto, 2011

Debemos seguir llamándonos Homo sapiens?

“Un animal que pone en peligro su propio futuro y el de la mayoría de formas de vida y ecosistemas de la Tierra no merece ni uno de los dos ‘sapiens’ que ostenta ahora”. Este es un interesante comentario hecho por el comunicador científico Julian Cribb en el último número de Nature.

El nombre Homo sapiens se lo debemos al gran naturalista Carlos Linneo, padre de la taxonomía y de la nomenclatura binomial. Este fue el nombre con el cual asignó a nuestra especie allá por el año 1758, cuando la humanidad si parecía ser ‘sabia’ con respecto a los demás. Ahora, este nombre se encuentra en debate debido a nuestra cuestionable habilidad para controlar los desastres ecológicos y ambientales que hemos desencadenado.

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Nuestra especie debería ser formalmente renombrada y descrita como aquella que extermina a miles de otras especies; liberando cantidades de carbono, nitrógeno y fósforo que exceden lo necesario para mantener los ciclos naturales de la Tierra; dedicando 50 veces más recursos para la fabricación de armas que para mantener el suministro de alimentos; destruyendo los bosques; contaminando el agua; explotando los océanos; y dañando la atmósfera a una escala global.

Si bien cambiar nuestro nombre podría infringir algunas de las reglas sagradas establecidas por la nomenclatura, sería una señal importante para tomar conciencia sobre nuestro comportamiento actual, dejando reservado el nombre Homo sapiens sapiens para un tipo de humanos futuros que puedan vivir dentro de los límites establecidos por el planeta (la zona verde dentro del círculo):

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04 junio, 2011

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Radio Sciencia—el primer podcast de ciencia del Perú

Hace algunos meses conversaba con Edmat Serrano —mas conocido como Edmar Física (por su blog)— sobre un tema en el cual tenemos intereses comunes: la comunicación científica en nuestro país, los problemas que genera su carencia y las posibles soluciones viables que podemos darle desde nuestras humildes posiciones.

Él me manifestaba su interés por desarrollar un programa de radio que hablara sobre ciencia (el proyecto más ambicioso que tiene); ya que es bastante molesto que personajes que hablan de cosas banales, tengan un espacio tan amplio en la radio… sí, en aquella donde “tu opinión importa”.

Una de las principales interrogantes que salió a la luz fue si ¿las radios locales estarían dispuestas a dar un espacio para un programa de ciencia?. Ciencia, no en el sentido estricto de la palabra, no una ciencia echa por científicos y para científicos, llena de tecnicismos y palabras casi impronunciables; sino una ciencia hecha para el público en general, una ciencia entretenida, interesante y emocionante, una ciencia en el sentido divulgativo, una ciencia fácil pero no superficial y simplista. Lamentablemente, la respuesta es que lo que no genera controversia, sensacionalismo, burla… no vende.

Edmat tuvo la idea de que este programa de radio naciera como un podcast (como una entrada de un blog pero en formato de audio). Los podcasts son bastante versátiles ya que puedes grabarlo y editarlo en cualquier momento, a diferencia de un programa de radio, que generalmente son en vivo y se deben tener dotes de locutor para hacerlo bien (buena voz, facilidad para hablar, fluidez, etc.). Los podcasts, por otro lado, facilitan la comunicación con los invitados y panelistas, ya que no se necesita de un estudio de grabación para hacer las entrevistas y debates, basta con tener un lugar tranquilo y grabar la conversación con un simple reproductor de audio.

Fue así que, después de algunos meses tocando puertas y desarrollando el formato del programa, Edmat sacó a la luz Radio Siencia, un proyecto de divulgación científica y cultural que busca acercar la ciencia a la gente.

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Edmat consiguió el apoyo del Dr. Modesto Montoya, reconocido físico peruano involucrado con el desarrollo de la ciencia en nuestro país, y del Dr. Agustín Zúñiga, investigador del Instituto Peruano de Energía Nuclear. Ambos simpatizaron con la propuesta de Edmat y lanzaron los dos primeros programas de radio Sciencia: “Un byte con la ciencia”, por Modesto Montoya y “Ventana a la ciencia” por Agustín Zúñiga.

Sin dudas, estamos dando los primeros pasos en comunicación científica en el Perú, este blog también trata de aportar su granito de arena. Sin embargo, lo que falta es el apoyo por parte de las instituciones involucradas con la ciencia. En el Perú contamos con una Red de Periodistas y Divulgadores Científicos que está bajo la dirección del mismo Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC), pero que no aprovecha de su posición para impulsar la comunicación científica en nuestro país. Si ellos mismos no apoyan este tipo de iniciativas, entonces ¿quién lo hará?

Todas las noticias científicas que aparecen en los  principales periódicos locales simplemente son un ‘copia y pega’ de agencias extranjeras, o malas traducciones hechas por periodistas que no tienen conocimientos básicos de ciencia y que comenten errores sumamente garrafales (cosas que he venido denunciando en “Cantinfladas de los periódicos locales”).

La cuestión es que no podemos quedarnos con los brazos cruzados y esperar que todo cambie de un día para otro. Estas pequeñas iniciativas con el tiempo se harán más grandes, así que esperamos que haya gente interesada en apoyar, de manera voluntaria, con estos proyectos. Obviamente, por ahora, meterse en el mundo de la comunicación científica no genera ninguna retribución económica, es más, muchas veces acarrea gastos, pero si no se ponen los primeros cimientos, siempre seguirá siendo así.

La satisfacción llega cuando vez que tu trabajo esta siendo leído o escuchado, cuando es compartido, retuiteado, votado, divulgado, meneado, diggeado, deliciousado, hasta pirateado, cuando vez que lo que haces le sirve a otras personas, cuando vez que en la tarea de un escolar o en el informe de un universitario está tu artículo, cuando recibes críticas y felicitaciones. Tal vez suene un poco idealista, pero esa es la forma como veo la divulgación científica. Así que espero que más gente sienta ese deseo de comunicar y enseñar a las personas ajenas a los temas científicos, la importancia que tiene y lo interesante que puede llegar a ser.

Así que felicito a Edmat por la iniciativa y esperemos que este pequeño proyecto siga creciendo.

22 abril, 2011

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Feliz día Tierra!

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Ponte tus lentes 3D y míralo!

Hoy 22 de Abril se celebra el Día de la Tierra, un día en el cual se espera que las personas tomemos conciencia del efecto perjudicial que tiene la actividad humana sobre ella. El día de ayer escribí un artículo sobre el daño que está causando la minería informal en el Departamento de Madre de Dios, sobre todo a la Amazonía peruana. Las imágenes son impactantes y muestran claramente que el problema cada día se agrava más, con la aparición de nuevas minas artesanales debido al aumento del precio del oro en el mundo.

Bueno, hablando de cosas concretas, a la Tierra no le importa si nosotros deforestamos las selvas, si liberamos grandes cantidades de CO2 al ambiente, si sobreexplotamos nuestros recursos naturales, si liberamos desechos radiactivos al ambiente. La Tierra, en los más de 4 mil millones de años que lleva existiendo, ha pasado por peores cosas que, comparado con lo que estamos haciendo actualmente, es insignificante.

La Tierra ya pasó por grandes efectos invernaderos, ya sea por la inmensa actividad volcánica que duró nada menos que un millón de años y provocó la extinción masiva del Pérmico o por la caída de un meteoro que pudo haber sido la causa de la extinción de los dinosaurios. La Tierra también pasó por eras de hielo y glaciaciones, la última hace un poco más de 10,000 años. Todo esto ocurrió antes y volverá a ocurrir después, de manera cíclica como siempre lo fue.

El tiempo que lleva la humanidad habitando la Tierra es insignificante. La Tierra siempre se recuperó de cualquier catástrofe que la azotó, pero no lo hace de la noche a la mañana, sino que tarda millones de años en hacerlo, pero al final lo logra. Así que todo el daño que le estamos haciendo actualmente, no se compara en nada a lo que la Tierra ha vivido a lo largo de su historia. La diferencia es que la Tierra puede tomarse millones de años para recuperarse, mientras que la humanidad no.

Al final los más afectados con todo esto somos nosotros. Cuando nos quedemos sin recursos naturales, sin agua dulce para beber, sin fuentes de energía, simplemente entraremos en un periodo de decadencia; mientras que la Tierra empezará a recuperarse lentamente hasta volver a tener lo que siempre ha tenido, hasta recuperar sus bosques y selvas, sus ríos, lagos y glaciares.

El daño no le hacemos al planeta, la Tierra “no está molesta con nosotros” y lanza terremotos y tsunamis como una forma de llamar nuestra atención y “tratar de decirnos algo”. El daño nos lo hacemos nosotros ya que, con la pérdida de las selvas tropicales, el aumento de la temperatura global, la pérdida de los casquetes polares, lo que estamos provocando es empeorar nuestra calidad de vida.

La Tierra no respira… si deforestamos las selvas nosotros seremos los afectados por no tener aire limpio que respirar. La Tierra no sufre de cáncer… nosotros nos perjudicamos si perforamos la capa de ozono. La Tierra no come… nosotros nos moriremos de hambre cuando ya no haya peces que pescar. Comparar lo que nosotros le hacemos a la Tierra, tal vez es como comparar lo que le hace nuestra flora intestinal a nuestro organismo. Si empiezan ha hacernos daño liberando toxinas o invadiendo otros tejidos, al final ellos se perjudican porque nuestro sistema inmune responderá y los matará.

06 marzo, 2011

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¿Se encontraron fósiles de cianobacterias en el meteorito carbonáceo CI1?

Esta ha sido una noticia que ha remecido el mundo de la astrobiología durante este fin de semana.  Resulta que el doctor Richard B. Hoover del Centro Espacial Marshall de la NASA, descubrió unas estructuras fosilizadas similares a bacterias —específicamente cianobacterias— en el interior de meteoritos condritos carbonáceos del tipo CI1.

Bueno, a mi parecer, no es más que algo similar a lo encontrado en 1996 en el meteorito ALH 84001. En primer lugar, el artículo del Dr. Hoover fue publicado en una revista llamada Journal of Cosmology, la cual no tiene una revisión por pares (peer-review) antes de publicar un artículo, no posee un factor de impacto que demuestre la calidad y rigurosidad científica de la revista y, además, es de Cosmología, y todo lo que suena a cosmología no me genera mucha confianza. Supongo que un descubrimiento de esta magnitud debería haber sido publicado en una revista respetada tal como Science, Nature o de repente en PNAS.

Pero, vamos a lo que dice en el artículo…

Bueno, no se mucho de meteoritos, tal vez un geólogo o un especialista en mineralogía podrían explicarlo mejor; pero, según lo que entendí, los meteoritos condritos carbonáceos son los más primitivos del sistema solar. Se caracterizan por tener cantidades considerables de moléculas de agua, un porcentaje significativo de carbono y algo de oxígeno, lo cual los hacen buenos candidatos para cargar consigo moléculas orgánicas más complejas que podrían haber llegado a la Tierra hace miles de millones de años.

Los del tipo CI1 se caracterizan porque cerca del 20% de las moléculas minerales que la conforman —filosilicatos, carbonatos, óxidos de hierro, limonitas, etc.— se encuentran hidratadas, de manera similar a las arcillas. Por otro lado, este tipo de meteoritos son muy raros ya que de los ~35,000 recolectados, sólo 9 son del tipo CI1. Según su contenido de agua, las abundancias isotópicas de hidrógeno y deuterio y las evidencias de alteración acuosa, es probable que hayan formado parte de cometas o asteroides ricos en agua.

Lo interesante es que al analizar los meteoritos carbonáceos CI1 encontraron una cantidad considerable de biominerales (carbonatos, magnetitas, etc.) y compuestos orgánicos (aminoácidos racémicos, azúcares, cadenas cortas de alcanos y alquenos y hidrocarburos aromáticos y alifáticos). Sin dudas son moléculas orgánicas importantes, pero no necesariamente pueden ser formadas a través de procesos biológicos. Además, se ha demostrado que es común la presencia de estos compuestos en meteoritos, cometas y asteroides.

Sin embargo, al parecer también han encontrado biomoléculas más complejas como magnetitas en configuraciones inusuales, aminoácidos de una determinada posición enantiomérica (normalmente los aminoácidos se presentan indistintamente en su versión L y D, pero los organismos vivos tienen una preferencia por uno de ellos, los cuales se encontrarán en mayor abundancia), nucleobases (purinas y pirimidinas) y hasta compuestos fotosintéticos (fitanos y profirinas), que también han sido encontrados en fósiles terrestres de cianobacterias y otros procariotas ancestrales.

Los primeros estudios en estos meteoritos, los cuales fueron realizados en el siglo XIX, muestran que su consistencia es similar al de las arcillas, es más, cuando ponían pequeñas muestras en el agua, estas se desintegraban rápidamente y emanaban el olor característico de las arcillas. En 1975, otros investigadores encontraron rastros de querógeno en los meteoritos, similares a los encontrados en las rocas sedimentarias terrestres. Usando técnicas de cromatografía como el HPLC se encontraron trazas de aminoácidos como la alanina, glicina, GABA, etc. Cuando analizaron estas biomoléculas por espectrometría de masas, determinaron que las abundancias isotópicas del carbono, especialmente de carbono-13 son diferentes al los encontrados en muestras terrestres, lo que indica que estas biomoléculas son propias del meteorito y no son producto de una contaminación con biomoléculas de la Tierra.

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Luego, para determinar si los meteoritos portaban fósiles de formas de vida extraterrestres, se procedió a tomar muestras del interior de las rocas, manteniéndolas confinadas en cámaras especiales y usando equipos esterilizados a fin de evitar cualquier tipo de contaminación. También se usaron muestras de polvo lunar como controles negativos.

Las muestras fueron analizadas mediante microscopía electrónica de barrido de emisión de campo (FESEM, por sus siglas en inglés) en las cuales se observó microestructuras filamentosas unidas a la superficie de las pequeñas partículas del meteorito pulverizado.

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Izquierda: Imagen FESEM de una estructura filamentosa en el meteorito CI1. Derecha: Imagen de la bacteria gigante Titanospirillum velox, a la cual se asemeja el fósil del meteorito.

Bueno, tal como mencioné al inicio, se parece mucho al caso del meteorito ALH 84001. Sin dudas las estructuras filamentosas se parecen a fósiles bacterianos, pero esto no quiere decir que lo sean. Es como ver figuras conocidas en las nubes, o caras en la superficie de marte… es algo así como una pareidolia, nuestra mente nos hace ver algo que en realidad no está ahí, ya que asocia formas a patrones conocidos. Les aseguro que si no ponía la imagen de la derecha, el fósil hubiera pasado desapercibido.

Sin embargo, para dar más contundencia a los resultados, se hizo un análisis de fluorescencia de Rayos X por energía dispersiva (EDS, por sus siglas en inglés) a los ‘fósiles’ encontrados en los meteoritos. Estas técnica consiste en disparar un haz de rayos X a una determinada muestra. Cada átomo presente en la muestra absorberá la energía del rayo X, sus electrones se excitarán y saltarán a orbitales de mayor energía, luego regresarán a su estado original de menor energía disipando la energía contenida en forma de un rayo X secundario, el cual será capturado por un detector. Cada átomo emite un rayo X secundario con una energía característica. Por otro lado, la cantidad de rayos X secundarios generados será proporcional a la concentración del átomo. El espectro de rayos X mostró una presencia de nitrógeno y fósforo menor al 5%, en cambio, la concentración de carbono de los ‘fósiles’ fue superior al de la matriz que lo rodeaba (13% contra 7.2%).

En base al tamaño y morfología de los filamentos, Hoover cree que son similares al de la cianobacteria filamentosa Spirulina subtilissima (diámetro del filamento de 0.6 a 0.9μm) y S. laxissimai (diámetro del filamento de 0.7 a 0.8μm). Aunque también se podrían parecer a los filamentos de bacterias fototróficas anoxigénicas como las bacterias verdes no del azufre (Chloroflexi).

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Siguiendo con el análisis de las imágenes, Hoover cree haber encontrado fósiles donde se ve la presencia de heterocistos. Los heterocistos son estructuras biológicas complejas presentes en las cianobacterias, las cuales se encargan de la fijación del nitrógeno ambiental, el cual comprende ~78% de nuestra atmósfera, pero que en su forma molecular (N2) es inerte y necesita ser transformada para poder formar parte de biomoléculas como los aminoácidos y nucleótidos.

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Izquierda: FESEM de un ‘fósil’ del meteorito CI1 Orgueil con un morfotipo similar al de una cianobacteria filamentosa. Derecha: Cianobacteria filamentosa Calothrix sp. vivo en el cual se puede apreciar el heterocisto.

El autor tiene la plena confianza que ninguno de los meteoritos está contaminado con bacterias terrestres, sobre todo con cianobacterias. Sin embargo, muchos meteoritos fueron encontrados en el siglo XIX, donde las condiciones de asepsia y esterilidad no eran tan rigurosas como hoy en día. Además, si hubieran sido contaminados durante su descubrimiento, transporte o almacenamiento, es muy corto el tiempo como para que lleguen a fosilizarse. Pero, los meteoritos cayeron al planeta quien sabe cuando, tal vez hace millones de años, y en algún momento pudo llegar a infestarse con microorganismos terrestres debido a las lluvias, erosión del suelo, calentamientos globales, glaciaciones, etc.

Aunque las proporciones de C/N y C/S son diferentes a los encontrados en organismos y fósiles terrestres, esto no es prueba contundente para decir que son organismos extraterrestres, y mucho menos organismos vivos. Hay muchos factores que pueden afectar dichas proporciones, hasta la misma atmósfera terrestre y los cambios ocurridos al momento de ingresar a la Tierra, debido al calor generado por la fricción.

Bueno, para concluir, no creo que dichas estructuras encontradas en los meteoritos carbonáceros del tipo CI1 correspondan a cianobacterias, ni mucho menos a formas de vida extraterrestres. La presencia de biomoléculas en los meteoritos es algo normal en el universo, las estructuras que aparecen en las imágenes de microscopía electrónica de barrido son parecidas a las del meteorito ALH 84001 y son formaciones naturales de las sales minerales presentes en él. Es muy diferente que nuestra mente interprete y asocie esas estructuras con fósiles bacterianos. En cuanto a los resultados obtenidos por la fluorescencia de rayos X, los niveles y proporciones de C, N, P y S se pueden deber a otras causas más que al producto de procesos biológicos.

No se mucho de mineralogía, pero podría ser que estos minerales tienen esas formas tan exóticas debido a la presencia de carbonatos, los cuales aumentaría el porcentaje de carbono de dicha estructura con respecto a las regiones aledañas. Las concentraciones de N y P son bajas tal como se espera encontrar en cualquier roca terrestre o meteorito o hasta fósil con millones de años de antigüedad, como el de los trilobites.

Creo que ahora, con la revisión que le están dando los expertos al artículo del Dr. Hoover, tendremos respuestas más claras y convincentes de lo que realmente es, aunque lo más probable es que sean sales minerales en formaciones llamativas.

Referencia:

Richard B. Hoover. Fossils of Cyanobacteria in CI1 Carbonaceous Meteorites. Journal of Cosmology, 2011, Vol 13. http://journalofcosmology.com/Life100.html

04 enero, 2011

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La comunicación científica debe empezar por los mismos científicos

Muchas veces me he quejado por la falta de periodismo científico en mi país, las consecuencias que trae, algunas de las posibles causas, pero me he quedado corto en sugerir algún tipo de solución a este problema. Un articulo publicado en SciDev me ha ayudado a entender otra parte del problema y como poder solucionarlo. Les iré citando las ideas más adelante.

Resulta que los científicos sólo publican los resultados de sus investigaciones en revistas especializadas, pero no le han dado mucha importancia en comunicar los mismos resultados al público en general, quienes también tienen derecho a saberlo. Claro, los científicos no están obligados a hacerlo, pero si sus trabajos son financiados con dinero que el gobierno recauda a la población a través de los impuestos, estarían “moralmente” obligados a hacerlo.

Que los mismos científicos comuniquen sus resultados evitaría las falacias cometidas por los periodistas por falta de un conocimiento profundo sobre el tema. A los periodistas no se les enseña genética, mecánica cuántica o técnicas espectrométricas en su formación profesional; sin embargo, si se les enseña a tener un pensamiento crítico sobre el tema, a ser imparciales y a tener la facilidad de llegar al público en general.

Un científico hablará mil maravillas sobre su investigación, los usos potenciales que se le pueden dar y la necesidad de seguir investigando en el tema; pero un periodista mantendrá un perfil imparcial, lo relacionará con la coyuntura política y social del país, la viabilidad de las aplicaciones futuras y la importancia que puede tener para nosotros. Pero, para que ello suceda, el científico debe proporcionarle todas las facilidades y un resumen bastante entendible, con información adicional sobre su tema de investigación, para que así el periodista de una noticia mucho más acertada.

“…los científicos no deben presentar exclusivamente sus resultados, sino además deben estar preparados para considerar las necesidades y opiniones del público.”

“…una efectiva comunicación sugiere que los científicos deben ser realistas al estimar la importancia, las implicaciones y el impacto de la investigación, y deben evitar tanto el alarmismo como la complacencia cuando comenten sobre emergencias públicas.”

No muchos científicos tienen una facilidad innata para comunicar sus resultados de manera sencilla y amigable. Pero, tampoco significa que para asumir la responsabilidad de comunicar la investigación científica es necesario que el investigador se vuelva un experto comunicador, aunque sí debería llevar cursos para aprender a hacerlo. La comunicación científica es parte importante del proceso de investigación.

Una solución sería que las instituciones donde se llevan a cabo las investigaciones exijan a sus científicos a elaborar pequeños comunicados de prensa y un resumen del trabajo que pueda ser difundido por los medios de comunicación. Todas las universidades y centros de investigación cuentan con un área de relaciones públicas, la cual está obligada a mostrar este tipo de notas, pero muy pocos la aprovechan, se conforman sólo con que su trabajo figure en una revista de impacto y sea leído por unas cuantas decenas de especialistas en el tema. Al científico le cuesta mucho despojarse de sus jergas científicas, creen que cuanto menos gente entiende de lo que hablan son más inteligentes y conocedores del tema.

“Es importante que las instituciones científicas se comprometan política y financieramente en el logro de una comunicación efectiva, lo que va desde montar un equipo profesional de comunicaciones, hasta facilitar la relación entre los investigadores y los medios de comunicación, e incluso ofrecer incentivos profesionales para animar a que los científicos comuniquen.”

Muchos investigadores y científicos del mundo cambiaron sus mandiles, guantes y equipos de laboratorio por lapiceros, papeles y laptops para dedicarse a la comunicación científica. El trabajo que hacen es tan valioso como el que hace el investigador. Traducir un artículo científico sumamente especializado, lleno de terminologías complejas, y datos estadísticos, a un artículo que sea digerible para cualquier mortal es un trabajo sumamente difícil, y sólo lo puede hacer alguien que conoce sobre el tema, y que también ha estado involucrado en un trabajo de investigación similar antes de volverse comunicador. Es así que los principales comunicadores científicos de las principales revistas como Nature, Science, The Scientist, etc. son personas con doctorados en una determinada área de la ciencia, y sólo escriben sobre esa área porque es la que conocen y dominan a la perfección.

Pero, en un país como el nuestro, donde el científico no es muy bien remunerado y tiene que hacer lo imposible para conseguir financiamiento, la verá “más negra” aún aquel científico que se ha vuelto comunicador. ¿Como solucionarlo?

“Los médicos recién graduados prometen cumplir con el juramento hipocrático, comprometiéndose a actuar buscando lo mejor para sus pacientes. ¿Sería ir demasiado lejos pedirle a los científicos recién egresados hacer un compromiso similar para actuar en el mejor interés de la sociedad? Este es un criterio difícil de predecir o incluso de definir. Y la libertad de la ciencia, al igual que la libertad de expresión de los científicos, debe ser respetada ineluctablemente.

Conseguir de alguna manera el compromiso con la comunicación por parte de los científicos sería un importante paso hacia adelante.”

Los recursos en tiempo y dinero deben ir a la motivación del investigador, pero también a la formación de profesionales independientes en comunicación científica. Es la receta ganadora.

Vía The Knight Science Journalism Tracker.