14 julio, 2011

,

El precio de ser el macho alfa: llevar una vida estresante

Dentro de las sociedades jerárquicas, los individuos dominantes sin dudas experimentan un mayor número de beneficios y un considerable éxito reproductivo. Sin embargo, el costo que acarrea esta dominancia puede hacer que lo pienses dos veces. Un grupo de investigadores estadounidenses liderados por el Dr. Laurence Gesquiere de la Universidad de Princeton han demostrado que en los babuinos amarillos (Papio cynocephalus) los machos alfa sufren de mucho estrés según un artículo publicado hoy en Science.

babuinos

Dentro de un grupo social jerárquico, ¿a quién no le gustaría ser el líder?. En los primates, por ejemplo, los machos dominantes son lo que tienen el mayor éxito reproductivo y generan descendientes de mejor calidad y con mayores chances de supervivencia. Sin embargo, mantenerse en la cabeza de un grupo acarrea grandes costos energéticos ya que siempre se debe estar pendiente de cuidar de los que están bajo sus órdenes y luchar por si alguien quiere apoderarse de su lugar, lo cual indicaría que el líder está sometido a un mayor estrés que los subordinados.

Muchos estudios se han llevado a cabo para tratar de determinar si en realidad los machos alfas están sometidos a un mayor estrés que sus subordinados. Los resultados han sido muy contradictorios: en algunos casos se encontró un mayor nivel de estrés en los machos dominantes; mientras que en otros, fueron los subordinados los más estresados. Estas diferencias pueden deberse a la forma como está organizada cada sociedad animal, dependiendo de la especie; así como también al momento del año en que fue realizado el estudio —en épocas de apareamiento la organización jerárquica de la sociedad se puede ver afectada.

Para superar todos estos inconvenientes, Gesquiere y sus colaboradores hicieron un estudio que tomó nada menos que nueve años. Durante este tiempo, colectaron muestras de heces de 125 babuinos machos adultos, de cinco grupos sociales diferentes, para analizar los niveles de glucocorticoides y testosterona en él. El estudio también abarcó el análisis de datos ecológicos, fisiológicos y de comportamiento de los babuinos.

Cuando un animal es expuesto a situaciones estresantes se activan una serie de reacciones endocrinas, incluyendo la secreción de glucocorticoides (GC) por parte de las glándulas suprarrenales. La función de estas hormonas es de movilizar la energía necesaria que permita hacer frente al estrés. A corto plazo, la secreción de estas hormonas son beneficiosas, pero una exposición prolongada a ellas puede llegar a deteriorar la función del sistema inmunológico, volviendo al organismo más susceptible a infecciones y enfermedades.

Por lo general, los glucocorticoides pueden suprimir la función de la testosterona que es una hormona esteroidea que contribuye con la producción de espermatozoides, el aumento de la masa muscular, el desarrollo de ciertas características sexuales masculinas y puede desencadenar un comportamiento agresivo. Sin embargo, en ciertas condiciones como en las épocas de apareamiento o en los individuos que son machos alfa, el sistema reproductor es insensible a la presencia de los glucocorticoides; así que un animal podría mostrar altos niveles de glucocorticoides y testosterona al mismo tiempo, y seguir siendo vigorosos y agresivos.

Gesquire et al. analizaron mensualmente los niveles de glucocorticoide y testosterona de las muestras de heces tanto de machos alfa como subordinados. Los resultados mostraron que los niveles de GC aumentaban a medida que disminuía la posición social del macho en el grupo, pero esto no ocurría con el macho alfa, quien siempre mantenía los niveles de GC altos (A). Los niveles de testosterona también fueron altos en los machos alfa, aunque no había muchas diferencias con los machos beta (machos con un orden de jerarquía inmediatamente inferior al macho alfa, pero casi con sus mismas chances de apareamiento, B). [Click para ampliar la imagen].

babuinos-GCyT

Lo sorprendente fue que los machos alfa mantenían altos sus niveles de testosterona y GC, tanto en periodos donde la organización jerárquica era estable como en los periodos que no lo eran. Hay muchas hipótesis que tratan de explicar este fenómeno: i) El macho alfa debe mantener su posición jerárquica. El estudio reveló que los machos alfa tienen un 17% más de luchas por el poder que sus subordinados y ii) El macho alfa tiene más sexo con más hembras. El macho alfa pasa un 29% más de tiempo con sus parejas sexuales que los machos beta.

Sin embargo, algo que no ha podido ser bien esclarecido es que mantener la posición jerárquica y los apareamientos requieren de altos niveles de testosterona, pero el estudio mostró que estos niveles eran similares a las de los macho beta, y más aún cuando sus niveles de GC —un supresor de la testosterona— eran altos. Tal vez hay algún mecanismo fisiológico más que está involucrado en este fenómeno.

Como conclusión podemos ver que ser el líder de un grupo social es una actividad sumamente estresante, el cual puede afectar negativamente el estado de salud de un individuo, ya que el sistema inmunológico se ve comprometido. Esto podría ser una de las explicaciones de por qué en muchos grupos sociales, los machos alfas no duran mucho tiempo en el poder. Además, si bien se observó que tanto los macho alfa como los machos en las últimas posiciones jerárquicas tienen los mismos niveles de GC, el origen del estrés es diferente en estas dos clases de individuos.

Ahora la pregunta que queda es si este mismo fenómeno ocurre dentro de las sociedades humanas. ¿Que creen?


Referencia:

ResearchBlogging.orgGesquiere, L., Learn, N., Simao, M., Onyango, P., Alberts, S., & Altmann, J. (2011). Life at the Top: Rank and Stress in Wild Male Baboons Science, 333 (6040), 357-360 DOI: 10.1126/science.1207120

, , ,

¿Cómo los virus infectan las plantas?

CMV

Uno de los mayores descubrimientos en el campo de la virología vegetal fue realizado por científicos de la Organización de Investigación Científica e Industrial CSIRO (Australia). El trabajo que será presentado en el XVIII Congreso Internacional de Botánica que se llevará a cabo del 23 al 30 de Julio en Melbourne, ha permitido esclarecer un problema que ha desconcertado a los científicos desde 1892, año en que se descubrió el primer virus, sobre ¿cómo hacen los virus para causar una enfermedad?

El Virus del Mosaico del Pepino (CMV), es uno de los virus más ampliamente distribuidos en el mundo y tiene la capacidad de atacar a un gran número de especies de plantas diferentes (unas 191 especies en 40 familias), causando principalmente un amarillamiento de las hojas debido a la falta de producción de clorofila, reduciendo así el tamaño y productividad de la planta. Muchos investigadores sugieren que este efecto se debe a que el virus tiene la capacidad de interferir con los genes involucrados en la producción de la clorofila.

Sin embargo, hasta ahora los investigadores no entendían completamente por qué este virus atacaba sólo a ciertas especies, si todas las plantas producen clorofila. Entender el mecanismo como actúan los virus ayudaría a desarrollar nuevas variedades de plantas resistentes, no sólo para este virus, sino para todos los que aquejan a la industria agrícola.

clrofilaLos investigadores de CSIRO liderados por los doctores Ming-Bo Wang y Neil Smith han descubierto que el amarillamiento se debe a que una pequeña porción del material genético del virus llamada ‘satélite’ tiene la capacidad de reconocer el gen ChlI y meterse en su secuencia para interferir con su expresión. Este gen, el cual codifica para la subunidad 1 de la quelatasa de Magnesio, es necesario para la producción de la clorofila ya que tiene la función de introducir el Mq en la estructura del pigmento [Ver figura izquierda]. El Mg es el encargado de estabilizar la estructura del anillo de porfirina y de permitir el flujo libre de los electrones dentro de ella.

Para que se den los síntomas, la secuencia del satélite debe ser similar a la secuencia del gen ChlI para poder introducirse en él. Esto quiere decir que aquellas especies de plantas que compartan dicha secuencia con los satélites del virus serán susceptibles a la enfermedad. Según explica el Dr. Wang, hay que imaginarnos una cremallera, si bien los dos lados opuestos son diferentes, ambos se complementan, y cuando se ponen juntos de manera correcta, el cierre funcionará.

Las implicancias de este descubrimiento son grandes ya que los investigadores ahora se podrían enfocar tan sólo en la secuencia genética de los virus y ver con que genes se pueden complementar en las plantas, para así poder determinar y predecir cuáles serían las consecuencias que tendría la enfermedad.

Wang & Smith han realizado experimentos para ver si pueden bloquear la acción del virus a través del uso de ARN de interferencia, los cuales son capaces de unirse complementariamente a un gen para ‘silenciarlo’. Por otro lado, están probando con la introducción de copias extras del gen ChlI diseñadas de tal manera que no puedan ser reconocidas por la región satélite del virus. Esta última estrategia tan protegería a la planta de los síntomas negativos de la infección viral sin cambiar ningún aspectos de su fisiología.

Vía | CSIRO.

13 julio, 2011

,

En busca de un desfibrilador más amigable

—“Uno… dos… tres… ¡¡despejen!!”— Esta es quizás la frase más trillada en las series médicas como ER, House o Grey’s Anatomy. En una desfibrilación estándar, la cual es usada desde 1950 para emergencias donde el corazón deja de latir, se aplica una fuerte descarga eléctrica en el pecho, la cual puede alcanzar los 1,000 voltios. Si bien este procedimiento es muy efectivo, muchas veces termina por dañar gravemente el tejido muscular cardiaco y causar un terrible dolor. Un grupo de científicos del Instituto Max Planck de Dinámica y Auto-organización liderados por el físico Stefan Luther, han descubierto que el uso de pequeños pulsos eléctricos en una desfibrilación puede ser tan efectivo como una gran descarga según reportaron hoy en Nature.

Heart_conduct_sinus Heart_conduct_atrialfib

Izquiera: Ritmo normal. Derecha: Fibrilación atrial.

Sin dudas, una descarga eléctrica nos puede matar, pero si se usa de manera controlada nos podría salvar la vida. Nuestro corazón late gracias a pequeños impulsos eléctricos que contraen las fibras musculares. En un corazón sano, este proceso se lleva a cabo de forma coordinada, partiendo desde el nódulo sinoauricular, viajando a través de las aurículas, pasando luego por el nódulo auriculoventricular, para terminar en los ventrículos (figura Izquierda).

Pero hay casos en los que los impulsos eléctricos pierden su coordinación o se bloquean generando arritmias. En el peor de los casos puede ocurrir una muerte súbita cardiaca como resultado de la fibrilación —una contracción irregular de músculo cardiaco causado por múltiples ondas eléctricas que rotan a través del corazón, ya sea en las aurículas (figura Derecha) o en los ventrículos. Las causas que originan la fibrilación cardiaca aún no están completamente entendidas pero su principal efecto es bloquear el suministro sanguíneo. Si la fibrilación es atrial puede generar coágulos, pero si es ventricular puede causar la muerte si no es atendida a tiempo ya que los tejidos empiezan a morir rápidamente a falta de oxígeno.

Lo que hace un desfibrilador es ejercer un fuerte impulso eléctrico, el cual puede alcanzar los 1,000V, y despolarizar cada una de las células del corazón, regresando todo el sistema a un estado coordinado de reposo, o sea, funciona como un ‘botón de reseteo’ (Fig a y b). Sin embargo este procedimiento daña los tejidos musculares cardiacos, como si fuera la descarga eléctrica de un rayo, puede llegar a quemarlos.

heart

Una forma de reducir la potencia del impulso eléctrico de la desfibrilación es poniendo electrodos metálicos a lo largo del corazón, los cuales generarán pulsos eléctricos menos intensos en las regiones donde se genera la rotación de las ondas eléctricas, alterando su dinámica y restaurando el potencial de las membranas celulares. Si bien esta metodología suena bastante prometedora, por ahora no se han realizado pruebas clínicas que demuestren su efectividad debido al tiempo que tardaría instalar todos estos electrodos en un paciente que sufrió de una muerte súbita cardiaca.

Sin embargo, se podrían diseñar electrodos virtuales usando la interacción del campo magnético con los tejidos del corazón y del tórax. Esta interacción dependerá de la resistencia, la capacitancia y la conductividad eléctrica de los tejidos; así como también por la orientación de las fibras musculares y la heterogeneidad eléctrica en las fronteras con el tejido pulmonar o con los vasos sanguíneos. Y para complicar la cosa, se debe conocer el estado del corazón previo al impulso eléctrico así como la estabilidad de la rotación de las ondas eléctricas. Entonces, para que esto funcione, se debe tener un  profundo entendimiento de todas estas características del corazón, las cuales serán diferentes en cada uno de los pacientes.

Aunque no se sabe como contribuyen las heterogeneidades espaciales de la conductividad eléctrica del corazón en el desarrollo de electrodos virtuales, si se sabe cuáles de estas heterogeneidades son capaces de restaurar la sincronización de las contracciones musculares. Fue así que Luther et al. encontraron que la forma de vascularización del corazón puede determinar los patrones espaciales de la corriente eléctrica y ayudar a generar electrodos virtuales que amplifiquen el voltaje empleado en el tejido.

Gracias a estos datos y mediante la inducción de arritmias atriales en corazones de perros, los investigadores pudieron desarrollar modelos matemáticos que predecían la forma como responde el corazón ante los pulsos eléctricos usando los electrodos virtuales. Usando un tinte en la zona auricular y ventricular, los investigadores observaron cómo se formaban las ondas eléctricas, cómo cambiaba la estructura de las corrientes eléctricas y, variando la intensidad de los pulsos eléctricos, cómo se producía la desfibrilación sin la necesidad de usar múltiples electrodos metálicos.

Tanto los estudios in vitro como in vivo demostraron que la aplicación de múltiples —de cinco a diez— pero breves impulsos eléctricos reducían a la séptima parte la energía requerida para la desfibrilación a través de la propagación de los impulsos eléctricos gracias a los electrodos virtuales (Fig c). Los experimentos también demostraron que esta metodología también era efectiva en fibrilaciones ventriculares.

Obviamente que funcione en corazones de perros no significa que automáticamente funcionará en corazones humanos. Aún así para que esto funcione se debe conocer la densidad de la rotación de las ondas eléctricas y la localización, distribución y el tamaño de las heterogeneidades espaciales de la conductividad eléctrica, pero los conceptos y las ideas generadas con este trabajo son muy prometedoras.


Referencias:

ResearchBlogging.orgLuther, S., Fenton, F., Kornreich, B., Squires, A., Bittihn, P., Hornung, D., Zabel, M., Flanders, J., Gladuli, A., Campoy, L., Cherry, E., Luther, G., Hasenfuss, G., Krinsky, V., Pumir, A., Gilmour, R., & Bodenschatz, E. (2011). Low-energy control of electrical turbulence in the heart Nature, 475 (7355), 235-239 DOI: 10.1038/nature10216

Gray, R., & Wikswo, J. (2011). Cardiovascular disease: Several small shocks beat one big one Nature, 475 (7355), 181-182 DOI: 10.1038/475181a

, ,

Es bueno cuidar tu reputación, sobre todo si eres un lábrido limpiador azul

(c)Gerry Allen

Muchas veces, las personas ayudamos a otras sin esperar nada a cambio cuando estamos frente a otras personas que nos observan, esto con el fin de mejorar nuestra reputación y, tal vez, aumentar las probabilidades de que en el futuro los espectadores que presenciaron el hecho nos ayuden también de la misma manera. En otros animales, con estructuras sociales algo avanzadas como los monos, este comportamiento tiene una gran influencia sobre la evolución de la cooperación.

Un grupo internacional de científicos liderados por la Dra. Ana Pinto de la Universidad de Neuchâtel (Suiza) observaron que el lábrido limpiador azul (Labroides dimidiatus), el cual se caracteriza por ofrecer un ‘servicio de limpieza’ marino, eliminando los ectoparásitos que habitan en la superficie de otros peces más grandes, muchas veces engañan a sus clientes y los muerden para obtener la deliciosa mucosa que secretan. Cuando esto ocurre, el cliente se siente disconforme con el servicio y termina por escapar.

Sin embargo, lo que más llamó la atención de los investigadores fue que cuando este mal comportamiento era observado por otros peces, estos evitaban que los lábridos les ofrecieran el servicio de limpieza, lo que indicaría que los peces espectadores usaban sus observaciones para juzgar que pez limpiador era o no tramposo. En presencia de público, el lábrido limpiador espontáneamente ofrecía un mejor servicio, demostrando por primera vez el efecto que tiene la audiencia sobre el grado de cooperación de un pez. Ahora quedaría investigar si el lábrido es o no consciente de que lo están observando o si se preocupa o no por su reputación.


Referencia:

Ana Pinto, Jennifer Oates, Alexandra Grutter, Redouan Bshary.  2011. Cleaner Wrasses Labroides dimidiatus Are More Cooperative in the Presence of an Audience. Current Biology . 21(13); 1140-1144. doi: 10.1016/j.cub.2011.05.021

, ,

El anolis es tan inteligente como los pájaros

Un pequeño lagarto tropical portorriqueño, Anolis evermanni, demostró ser tan inteligente como los pájaros. Los biólogos Manuel Leal y Brian Powell de la Universidad de Duke sometieron a dos parejas de anolis a una curiosa prueba de inteligencia diseñada para las aves, la cual consiste en un bloque de madera con dos agujeros cubiertos por una tapita donde en uno de los agujeros habrá una sabrosa recompensa (una larva de mosca), mientras que el otro no. Después de tres pruebas de entrenamiento donde los pequeños lagartos aprendieron que bajo la tapita azul se encontraba el premio, fueron sometidos a la prueba. A pesar que se les trató de confundir poniendo una tapita amarilla u otra azul con el borde amarillo sobre el agujero vacío, los anolis siempre optaron por levantar la tapita azul [ver Video].

Si bien este experimento se ve sumamente sencillo, demuestra que los anolis poseen un alto grado de flexibilidad de comportamiento en respuesta a distintos retos cognitivos. Los anolis salieron airosos de pruebas que nunca antes habían experimentado en sus ambientes naturales, ya que usaron dos novedosas estrategias para sacar la tapita del agujero: mordiendo el borde de la tapita y retirándola del agujero y usando sus hocicos como palancas.

Sin embargo, hay investigadores que dicen que no necesariamente estos reptiles sean tan inteligentes como los pájaros porque la prueba no fue realizada de la misma manera. En las aves, cada participante realiza la prueba seis veces por día; mientras que en los anolis, la prueba hizo una vez por día porque estos animales comen menos larvas. Los anolis lograron resolver el problema en menos intentos que las aves ya que tenían todo un día para corregir su error.


Referencia:

Leal, M. and Powell, B. Behavioral Flexibility and Problem Solving in a Tropical Lizard. Biology Letters. doi.10.1098/rsbl.2011.0480

Vía | New Scientist & Science NOW.

12 julio, 2011

,

¿Cuántas veces puede una salamandra regenerar una parte de su cuerpo? ¿La edad afecta esta capacidad?

Estas son una de las preguntas más importantes dentro del campo de la regeneración, donde las salamandras y también el Sr. Pikoro son los principales representantes. En un artículo publicado hoy en Nature Communications, un grupo de investigadores liderados por el Dr. Goro Eguchi del Instituto Nacional para la Biología Básica de Japón han llegado a la respuesta después de haber estudiado la capacidad regenerativa de una salamandra japonesa (Cynops pyrrhogaster) durante 16 años.

triton-pecho-de-fuego

Las salamandras son unos organismos espectaculares porque tienen la capacidad de regenerar cualquier tejido, órgano o parte de su cuerpo (extremidades, cola y hasta ojos). Es gracias a esta habilidad —la cual fue descubierta en 1768 por el naturalista italiano Lazzaro Spallanzani— que muchos investigadores en el mundo las estudian con fin de revelar los mecanismos bioquímicos y moleculares que la rigen y así poder aplicarlos dentro del campo de la medicina regenerativa.

Esta capacidad regenerativa se da gracias a dos procesos celulares: la desdiferenciación (donde la célula diferenciada pasa a formar una célula indiferenciada con la capacidad de diferenciarse en otro tipo de célula) y la transdiferenciación (donde una célula diferenciada se transforma en otro tipo de célula, directamente).

Sin embargo, por más de 200 años no se ha tenido muy en claro cuántas veces la salamandra podría regenerar un determinado tejido, órgano o parte de su cuerpo, o si esta capacidad se veía afectada a medida que el animal envejecía. Spallanzani quiso responder a esta pregunta, para ello amputó las extremidades y colas de salamandras jóvenes seis veces durante tres meses. Charles Bonnet repitió el mismo experimento pero hizo la amputación ocho veces.

En base a los resultados de estos experimentos, los naturalistas concluyeron que la capacidad regenerativa de las salamandras no se perdía pero que en algunos casos resultaba en la pérdida de las estructuras óseas. Sin embargo, se cree que estos experimentos no estuvieron muy bien controlados: las extremidades amputadas pudieron haber estado en contacto con el ambiente provocando infecciones que alterarían los resultados. Por otro lado, las extremidades no pueden ser completamente removidas porque la regeneración ya no ocurre. Y además, las salamandras al ser unos animales salvajes, muchas veces no prosperan confinadas en un laboratorio.

Para dar una respuesta definitiva a esta interrogante, Eguchi et al. llevaron a cabo un experimento a largo plazo —nada menos que por 16 años. Los investigadores, en el año 1994, capturaron una salamandra japonesa de la especie Cynops pyrrhogaster (‘tritón pecho de fuego’) y la lograron mantener viva en cautiverio durante 16 años. Los investigadores estimaron que la salamandra tenía unos 14 años al momento de capturarla. A esta salamandra le hicieron en total 18 lensectomías (le quitaban una rebanada del cristalino similar a una pequeña lente). Las primeras 14 se hicieron cada 15 de Abril y 15 de Octubre de 1996 al 2002, las siguientes dos las hicieron las mismas fechas pero en el 2008, la penúltima el 9 de Julio del 2009 y la última el 2 de Febrero del 2010. Además usaron como control las lensectomías de salamandras ‘nuevas’ que nacieron en 1996.

Como cada vez que se le rebanada una parte del cristalino esta volvía a regenerarse, los investigadores quisieron saber si había alguna diferencia entre ellas a medida que la salamandra envejecía. Los resultados mostraron que todas las lentes obtenidas —las nuevas (Figura Izquierda) y las regeneradas (Figura Derecha)— eran virtualmente idénticas: tenían la misma transparencia y la misma disposición de las fibras del cristalino. [Dale click a la imagen para ampliarla]. Además, los investigadores vieron que el cristalino se regeneraba a través de un proceso de transdiferenciación a partir de las células del iris.

lensectomy

Sin embargo, lo más resaltante de este trabajo fue que los niveles de expresión de los genes que regulan el desarrollo, la diferenciación, la organización de las fibras y la homeostasis del cristalino fue similar en los dos grupos. Con estos datos los investigadores concluyeron que las lensectomías repetidas ni la edad tenían un efecto perjudicial sobre la calidad de regeneración ni la homeostasis del cristalino.

Estos resultados también indican que las células de la salamandra deben tener algún tipo de mecanismo —por ahora es desconocido— que protege su genoma de la acumulación de mutaciones que normalmente se dan a medida que un organismo envejece. Por ejemplo, las salamandras no desarrollaron cataratas, una enfermedad que se dan en animales viejos a causa del deterioro del cristalino debido a las mutaciones que se acumulan a lo largo de la vida. Sin dudas, todos estos resultados serán aprovechados por los investigadores involucrados en el campo de la medicina regenerativa a fin de encontrar los genes involucrados con esta capacidad de las salamandras y buscar mejorar la tecnología de las células madre inducidas a pluripotencia (iPSC).


Referencia:

ResearchBlogging.orgEguchi, G., Eguchi, Y., Nakamura, K., Yadav, M., Millán, J., & Tsonis, P. (2011). Regenerative capacity in newts is not altered by repeated regeneration and ageing Nature Communications, 2 DOI: 10.1038/ncomms1389

,

Pequeños caracoles sobreviven a un viaje por el sistema digestivo

birds

Un grupo de investigadores liderados por el Dr. Shinichiro Wada observaron que a los pájaros de ojos blancos japoneses (Zosterops japonicus) y a los bulbules de orejas marrones (Hypsipetes amaurotis), los cuales habitan la isla de Hahajima, les fascinaba comer unos diminutos caracoles de la especie Tornatellides boeningi, pero nunca imaginaron que ciertos caracoles lograban sobrevivir a todo el proceso digestivo y, después de unas horas, salían vivitos y coleando junto con las heces del pájaro. Cuando hicieron los estudios en el laboratorio, observaron que aproximadamente el 15% de los caracoles sobrevivían al viaje.

Pero, ¿cuáles son las implicancias de estas observaciones?. Bueno, para responder a esta pregunta vamos a recordar a las semillas. Muchas plantas producen unos frutos muy carnosos, jugosos y sabrosos, sin embargo, casi todas tienen unas semillas extremadamente duras. Cuando un animal las come, éstas no pueden ser digeridas y pasan a través del sistema digestivo sin sufrir daño alguno. Una vez que salen junto con las heces del animal, la semilla empieza a germinar y produce una nueva planta, muchas veces a kilómetros de distancia de su región original. Tal vez esta misma estrategia de dispersión sea usada por los caracoles.

Para corroborar esta hipótesis, Wada y sus colaboradores hicieron un análisis de la diversidad genética de las poblaciones de caracoles de la isla. Los resultados mostraron claramente que habían caracoles que se habían apareado con poblaciones que habitaban en regiones muy distantes de la isla, algo que sólo podría ser explicado por la dispersión a través de los pájaros, tal como si fueran unas semillas.

Los científicos creen que la clave está en el tamaño de los caracoles, el cual es de tan sólo 2.5mm. Un tamaño más grande lo volvería más susceptible a las condiciones del sistema digestivo porque tardaría mucho más tiempo en atravesarlo. Sin embargo aún falta saber si esta supervivencia es pura suerte o los caracoles poseen algún tipo de adaptación que les permiten sobrevivir al viaje por el tracto digestivo del ave.


Referencia:

Wada, S., Kawakami, K. and Chiba, S. (2011). Snails can survive passage through a bird’s digestive system. Journal of Biogeography. doi: 10.1111/j.1365-2699.2011.02559.x